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De chile, limón y manteca
Bernardino Chávez Arroyo
Mientras que las legiones romanas se apoderaban de enormes territorios, los soldados eran los menos afortunados, ya que después de largas campañas en batalla a muchos de ellos se les daba por muertos y el Estado expropiaba sus tierras.
Sólo algunos las conservaban debido a lazos familiares con el Senado, quienes formulaban leyes en su gran mayoría para ensanchar sus propias arcas y las de sus familiares.
Que la gente se sienta atemorizada en Sinaloa, eso ya no resulta noticia, debido al sitio troyano que vive nuestra entidad, principalmente Culiacán, pero que esa intimidación provenga de los mismos gobernantes, eso sí ya es inaudito.
Primero, un boxeador muerto, cuyo deceso ha despertado toda clase de señalamientos a directivos deportivos, profesionales y amateurs, en el sentido de traficar con influencias y favores políticos, ya que en su mayoría pertenecen a la nómina de algún gobierno y también se hacen cargo del deporte en la entidad. Pero esto no es privativo de Carlos López Márquez al frente del boxeo, aunque éste es de los más añejos en el cargo, incluso se dice que su padre se lo heredó.
Y que el zar del boxeo, Carlos Monzón Stamatis, se apoyó en Márquez para construir con plenos cimientos del Ayuntamiento su empresa boxística, cuando éste era funcionario de dicho Ayuntamiento.
Stamatis, se dice, obligaba a los elementos de la policía a comprar boletos para sus funciones y los que no lo hacían recibían todo tipo de represalias de su jefe, quien hoy día es prófugo de la justicia.
Tenemos el caso de Salvador Hernández, peón del hoy señalado de tener nexos con el narcotráfico, Sergio Torres Félix, quien cambió a Salvador de área cuando era el secretario general del STASAC, ubicándolo en el Instituto Municipal del Deporte, pero que eso sólo fue una farsa, ya que Hernández Garay le dedicaba todo su tiempo a la Afoesac.
Y qué decir de Carlos Verdugo Aguilar, quien siempre criticó esta situación cuando le cerraban las puertas en el grupo que encabeza Torres Félix, pero que actualmente hace lo mismo: cobra en el Ayuntamiento, dirige el Comité Municipal de Futbol y le hace al fantasma en la Liga Millán de futbol.
Igual Juan Martínez: cobra en el Gobierno y también en la UAS, o los políticos que son señalados de lo mismo, como el caso del diputado José Luis Villagrana, quien es acusado de despojar a un grupo de ejidatarios de sus parcelas en su natal Escuinapa, esto dicho por los propios ejidatarios, pero además se le señala de hacer pactos por debajo del agua con el PIDS a cambio de recibir material deportivo.
O el caso del diputado Ricardo Hernández Guerrero, quien era estudiante de la Escuela Libre de Derecho cuando su padre, Jesús Enrique Hernández Chávez, siendo presidente de Culiacán donó un terreno en Colinas de San Miguel sospechosamente a favor de dicho plantel, terreno que jamás ha sido limpiado.
Y ahora son señalados él y su padre de proteger al familiar incómodo, Francisco Palacios Tamayo, de todas las arbitrariedades que pesan en su contra y que han sido denunciadas por padres y madres de familia de jóvenes pertenecientes a las fuerzas básicas del club de futbol Dorados, quienes advierten que el diputado Ricardo Hernández y su padre son el escudo de Palacios Tamayo. |