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Llama obispo a narcos a recapacitar PDF Imprimir E-Mail
Lunes 21 de julio de 2008



Carmen Murillo. CULIACÁN, 21 de julio.-
La violencia está obligando a la Iglesia de Sinaloa, a sus sacerdotes, a salir de sus templos y elevar sus oraciones más allá de sus púlpitos para que cesen las ejecuciones, que los narcotraficantes reflexionen y le devuelvan la paz a los sinaloenses.
Bajo la pregunta: ¿dónde está tu hermano?, el Obispado de
la Diócesis de Culiacán ha lanzado una campaña en las televisoras para contrarrestar el recrudecimiento de la violencia, hecho que califica como alarmante y ofensivo.

El obispo auxiliar de la Diócesis, Emigdio Duarte Figueroa, hace un llamado urgente al pueblo a proteger y respetar la vida, a sembrar justicia, respeto y perdón para cosechar la concordia y que sobre todo el llamado es a la familia.
“La confianza en Dios es un don divino. Hay que pedirlo. Siempre vamos a tener dificultades, retos en la vida. El llamado es a seguir confiando, en la esperanza y fe, en que vamos a salir y a enfrentar esta crisis. A buscar la reconciliación”.
“La familia como institución está fallando porque todo lo que la familia hace es fundamental: le ayuda a la escuela a inscribir a sus hijos, a formarlos cristianamente. Su misión es fundamental”.
–¿Los narcotraficantes irán a escuchar esos llamados de paz?
–Esperamos que escuchen y reflexionen; estamos pidiéndole mucho a Dios para que puedan recibir la luz, de que despierten, porque si no, esto a dónde nos va a llevar.
“Ahorita pedimos mucho a Dios para que todas las personas sean o no dedicadas al narcotráfico, podamos comprometernos y juntos construyamos la paz y la justicia. Es una preocupación muy seria y tenemos que actuar y nosotros queremos hacer lo que le toca hacer a
la Iglesia”.
–¿Qué le toca hacer a
la Iglesia?
–Le toca orar mucho a Dios, le toca formar a las personas, atender a los jóvenes, a las familias, para que podamos integrarlos como personas, como familias, como sociedad y puedan realmente vivir su fe como debe de ser, con una coherencia, con compromiso serio ante la sociedad.

Narcos que ofenden a Dios
Duarte Figueroa considera que cambiar de la violencia a la paz no será fácil ni rápido, y que se va a necesitar mucho esfuerzo para que cada familia tome a sus hijos y los haga ver la realidad, las consecuencias de decisiones mal tomadas, por falta de valores.
Entre los daños de la violencia, menciona que no sólo están los muertos, sino las madres e hijos huérfanos, familias destrozadas, en lo físico, moral y espiritual, que no tienen atención, pero sí se le enjuicia por la sociedad.
–Dice que privar de la vida es una grave ofensa a Dios, ¿los narcotraficantes están ofendiendo a Dios?
–Todas las personas, no sólo los narcotraficantes, que se atrevan a privar de la vida a un ser humano, están cometiendo una de las injusticias más graves que pueda haber, por lo tanto están ofendiendo gravemente a Dios y atentando contra el bienestar social.

De templos y sacerdotes
–Mucho se ha rumorado que los sacerdotes también han dejado que esta situación de solapamiento del narcotráfico se desbordara...
–¿Pero en qué sentido?
–Se dice que los padres bautizan a los hijos de los narcos, los casan, lo que ha dejado un sentir grande entre la gente de que si lo hacen ellos pues ya no hay valores.
–Es muy injusto el juicio de que todo esto que estamos viviendo de alguna manera lo ha favorecido
la Iglesia, promovido; es muy injusto porque el hecho de que unos sacerdotes celebren misas o bauticen, casen o atiendan simplemente a personas que andan en asuntos del narcotráfico, esto no se lo podemos impedir a ningún sacerdote, es decir, los sacerdotes deben atender a todas las personas.
Argumenta que si un sacerdote realiza los bautizos el domingo y entre los 10 niños va uno de una familia que se dedique a actividades ilícitas, no se puede poner a investigar el origen de cada niño y no los puede sacar de la iglesia o negarles el sacramento.
“Sería diferente si un sacerdote, y espero que no esté sucediendo en ningún lugar del mundo, si un sacerdote está concediendo algo, algún sacramento de manera indebida, es decir que vayan a sus casas, eso sería indebido totalmente”.
–¿Cree que en sus mentes haya esa necesidad de acercarse a Dios?
–Bueno, yo no podría decir en qué medida en la mente y en el corazón de las personas que se dedican a estos hechos, podría haber el deseo de encontrarse con Dios, el deseo sincero, no sólo el acercamiento supersticioso a Dios, es decir, le llevo una veladora y que me vaya bien y que me cuide; no, no a ese nivel.
“Sería digno de reconocimiento, de que alguien diga, que se dedique a hechos ilícitos, estoy reflexionando delante de Dios que necesito poner en orden mi vida y crear un compromiso…”.
–Un verdadero acto de contrición.
–Todas las personas recibimos oportunidades de Dios, incluso para revisar nuestra vida. Pido a Dios y le pedimos a Dios como Iglesia, y es una de las razones de nuestras oraciones, de que estas personas tengan la oportunidad de acercarse a él.
–Pero los actos de compromiso tienen para ellos otro significado, porque quedar bien con Dios también significa dar buenos diezmosy dar para el arreglo de tal o cual templo y así lavar culpas.
–Todas las personas quizá tienen un concepto diferente de cómo comprometerse, relacionarse con Dios, pero eso es una formación; ocupamos formarlos para saber realmente cómo adorar a Dios, cómo corregir nuestras faltas, cómo arrepentirnos.

 
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