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“La seguridad en el estadio está asegurada”, decía el siempre certero José Antonio Núñez, alías el Michanti, director deportivo del equipo sinaloense. El partido fue hace un año, en el torneo de clausura. Dorados ante el León. El resultado: por poco y matan a algunos aficionados del equipo guanajuatense, entre ellos mujeres y niños.
Grigori Yefímovich Rasputín fue un monje ruso nacido en 1869; se dice que Rasputín, como era popularmente conocido, tenía el poder de la sanción y la clarividencia; esto le permitió penetrar el imperio Romanov, en donde tuvo gran influencia, principalmente con la zarina Alejandra, esto al sanar la hemofilia que sufría su único hijo barón Alexis.
Se dice que eso sucedió por medio de la hipnosis. Rasputín fue pieza clave en el derrumbe del imperio Romanov.
Han sido innumerables las predicciones de Núñez. Quién no recuerda ese partido de ida contra el León en donde antes de partir de la capital sinaloense, el directivo dijera: “Vamos a ganarle a León, pero el partido clave es con Indios”. Pero el Michanti se volvió a equivocar en la predicción, o por lo menos en una de ellas.
Lo mismo pasó con la predicción de Hugo Fernández, cuando dijo el Profe está seguro como técnico de Dorados”; tres semanas después lo sacaban por la puerta de atrás al terminar el partido contra Colima. “Torresí es el mediocampista que necesita Dorados”, pero una vez más falló. Y yéndonos más atrás, cuando los medios locales y nacionales, preguntaban: ¿por qué la alineación del joven Christian Cital? José Antonio Núñez comentó: “Es un jugador que en un futuro va a dar mucho”, pero no dijo para quién, porque actualmente este joven desapareció del club y nunca se pudo demostrar lo que Hugo Fernández, José Antonio Núñez, Juan Antonio García y su peón, Gilberto Aispuro, juraban acerca de que este jugador no era la garantía pedida por Maurer y compañía en aquel “Waterloo” dorado en Puebla.
Y su última predicción fue hace unas semanas: “Estoy seguro de que vamos a calificar”, pero otra vez las constelaciones lo abandonaron y erró. No cabe duda que “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”, y la hemofilia que sufre Dorados es más que obvio que lo está matando, pero nuestro Rasputín no tiene la cura.
La hipnosis que domina Núñez tiene tintes prácticos, el lodazal en el que se mueve Dorados desde su fundación: nadie sabe quiénes son los dueños, cuánto dinero le invierte el Estado, cuánto los patrocinadores, entre ellos, el cuestionado ganadero Jesús Vizcarra Calderón y su empresa Vizu (SuKarne), alguna vez señalado como presunto narcotraficante por la periodista Anabel Hernández, y una docena más de empresarios que nunca hablan, solo aparecen los nombres y logotipos de sus empresas.
Y por si todo esto fuera poco, sumémosle Profut, empresa que Dirige Alberto de la Torre, quien ha sido señalado, él y su empresa, de manejos turbios cuando se hizo cargo de las finanzas del Veracruz, en donde hubo quebranto millonario al erario público de aquel estado, y que el semanario Proceso lo divulgara a nivel nacional e internacional.
Se dice que Eustaquio de Nicolás, dueño de medio Culiacán, ya no es el propietario mayoritario, que ahora lo es Alberto de la Torre, pero la puerta que se le está abriendo al actual secretario de Finanzas de Sinaloa, Óscar Lara Aréchiga, indica, para los mal pensados como su servidor, que, la “papa caliente” que les dejó Juan Millán con esto del equipo de futbol, es mejor aplicar el mismo método: buscar un prestanombres y quién mejor que De la Torre Bouvet.
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