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Cae otro “coronel” PDF Imprimir E-Mail
Redacción   
Lunes 03 de noviembre de 2008

Eduardo Arellano Félix. Con pase a EU.

>>Los generales siguen sueltos

Primero fue la captura de Alfredo Beltrán el 21 de enero de 2008. Desde que se iniciaron los operativos calderonistas contra el narcotráfico no ocurría un golpe de tal magnitud a las estructuras del crimen organizado.

Esto tuvo un efecto inusitado: desató la guerra en el seno mismo del llamado cártel de Sinaloa por diferencias que surgieron entre Arturo Beltrán Leyva y Joaquín el Chapo Guzmán.

La guerra entre ellos explotó el 30 de abril, y a partir de ahí se fueron conformando dos bloque claros, con deslindes y nuevas alianzas, a veces impensables.

Por un lado, Joaquín Guzmán apoyado por Ismael Zambada García, el Mayo, Ignacio Coronel y los hermanos Cázarez Salazar. Por el otro, los hermanos Beltrán Leyva, Los Zetas y el cártel de Juárez, comandado por Vicente Carillo Fuentes.

Esta guerra motivó ajustes de operación de las organizaciones criminales, lo que ocasionó, a la postre, que algunos de sus líderes se expusieran demasiado.

En este contexto ocurre la aprehensión de Jesús Zambada García, el Rey, capturado el lunes 17 de octubre en la Ciudad de México junto con una docena de sus hombres más cercanos.

Ya al Mayo Zambada le habían propinado algunos golpes en Sinaloa; el más costoso: el decomiso de 26 millones de dólares que tenía resguardados en una casa de seguridad.

La hora del Doctor

Con la detención de Eduardo Arellano Félix, la Procuraduría General de la República volvió a esgrimir un argumento gastado que provoca incredulidad: la captura del Doctor significa la extinción del cártel de Tijuana.

Lo mismo dijo cuando el 14 de agosto de 2006 agentes de la DEA aprehendieron a Francisco Javier Arellano Félix, el Tigrillo, mientras pescaba éste frente a las costas de Baja California Sur. El procurador Eduardo Medina Mora decretó entonces el fin de esa organización criminal, que llegara a ser la más poderosa del país en cuanto a narcotráfico se refiere.

Sin embargo, Eduardo Arellano Félix es otro integrante de una estructura familiar integrada por 11 hermanos, siete hombres y cuatro mujeres que, de acuerdo con fuentes de la misma PGR y de la DEA (Drug Enforcement Administration) registra todavía una considerable actividad en el tráfico de narcóticos.

De que es un golpe más a los Arellano, no cabe duda. Desde que se aposentaron en Tijuana a mediados de los años 80, los Arellano Félix se han convertido en el cártel mexicano históricamente más golpeado por la justicia mexicana y estadounidense, ya que casi todo ellos o están en la cárcel y otro, Ramón, murió en un enfrentamiento con la Policía Ministerial en 2002.

Eduardo Arellano cayó en un operativo militar efectuado la noche del 25 de octubre en la colonia Chapultepec, delegación La Mesa, de Tijuana, atrapando ese mismo día a otras tres personas integrantes del mismo cártel, entre éstos a Luis Ramírez Vázquez, conocido como el Güero camarón. El reporte de la PGR sobre el armamento decomisado enlista un arma larga AK 47, una arma larga AR 15, un arma corta llamada “mata policías”, dos granadas de fragmentación y una de gas, 1421 cartuchos útiles de diferentes calibres, 57 cargadores de diferentes calibres, 3 chalecos antibalas, 8 vehículos de diferentes marcas y modelos, 15 teléfonos celulares, 12 radio-teléfonos y 12 mil dólares.

Como ha ocurrido cada vez que se debilita a ese grupo delictivo, el gobierno de México echó a volar las campanas. Con la detención del Doctor, “la generación de los hermanos que dieron forma a esa estructura criminal ha quedado disuelta”, aseguró Facundo Rosas, subsecretario de Seguridad Pública Federal. Horas después fue secundado por Medina Mora.

Sin embargo la misma Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada menciona a las hermanas Enedina y Alicia Arellano Félix, ambas en libertad, como integrantes del propio grupo delictivo.

Contrario al optimismo de la PGR, al señalar disuelta la banda de los Arellano, a Fernando Sánchez Arellano, alias el Ingeniero, hijo de Alicia, se le considera como el sucesor del mando en el cártel. “Él es quien tiene el poder del negocio familiar y al que continuamente amenazan, mediante narcomensajes y mantas, por ser el hombre fuerte de la familia”, afirma la justicia estadounidense.

En este mismo sentido, el subsecretario de Seguridad Pública federal, Facundo Rosas, dio a conocer un día después de la detención del Doctor, que éste había ido delegando poco a poco la responsabilidad operativa del cártel en su sobrino, Luis Fernando Sánchez Arellano, el Alineador, quien es hijo de Enedina Arellano Félix.

En otra contradicción, la PGR señaló inicialmente a Eduardo Arellano como un hombre clave en la organización criminal familiar y después lo presentó como jefe del cártel.

Al tratarse de otro miembro del narco-clan buscado por la DEA —por quien ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares— una corte de San Diego, Estados Unidos, reclamó de inmediato la extradición de Eduardo Arellano, bajo cargos formulados por un gran jurado federal en el 2003, por asociación delictuosa como líder del cártel de los hermanos Arellano Félix. Era buscado por la INTERPOL en 180 países.
 

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