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El futuro del Houston Jiménez |
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Fernando Ballesteros
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Lunes 15 de noviembre de 2010 |
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CULIACÁN.- Durante la ausencia de Juan Manuel Ley el pasado fin de semana en el General Ángel Flores y puntos circunvecinos, escuché varias hipótesis en torno a la permanencia del Houston Jiménez como mánager de los Tomateros de Culiacán.
He aquí lo que manejaron los aficionados, reporteros de diarios y cronistas de radio y TV:
a) La directiva de los Tomateros está esperando que Víctor Cuevas corra a Orlando Sánchez para “jalarlo” y ponerlo en lugar del Houston, habida cuenta los éxitos que ha tenido el boricua con dos campeonatos seguidos para los Saraperos de Saltillo, equipo propiedad de los Ley en verano.
b) Podría haber comunicación con Paquín Estrada para que regrese a dirigir a los nueve veces campeones. Al cabos que Juan Manuel Ley le sigue teniendo mucho afecto y reconocimiento, y
c) Benjamín Gil entrará al quite como timonel. El equipo lo que necesita es un líder en el terreno y el tijuanense está ni mandado hacer. Gil y el Bobby Magallanes harían una buena mancuerna.
Hasta ahí los comentarios esgrimidos por propios y extraños en un fin de semana donde los Tomateros ligaron su sexta serie perdida de manera consecutiva y si bien no tocaron fondo en la tabla es porque Navojoa se ha vuelto el “hazmerreír” de la liga.
¿Tiene la culpa Alfonso Jiménez de que el equipo no batee?, ¿es acaso el responsable de las 12 derrotas en los últimos 18 encuentros?
No, y sí. No, porque él no batea, no lanza, ni juega a la defensiva. Y sí la tiene porque al final de cuentas no hay resultados y es quien está al frente de una nave guinda en la cual ya comienzan a formarse los famosos grupitos que terminan siendo un cáncer para el equipo.
La pregunta ahora es: ¿un nuevo mánager provocará que despierten los cañones guindas? Posiblemente, todo en la vida es relativo.
Si usted siguió de cerca este año las Grandes Ligas, recordará de inmediato la historia de los Orioles de Baltimore.
Durante los primeros cuatro meses y medio de la temporada fueron un “flan” para todos los equipos que enfrentaban. Los mánager David Trambley (15-39) y Juan Samuel (17-34), no pudieron hacer nada para sacarlos del tobogán.
¿Qué pasó en la recta final? Llegó Buck Showalter y convirtió a los Orioles en el equipo más consistente de la Liga Americana (34-23). Como por arte de magia, el equipo comenzó a batear, los lanzadores novatos cerraron como estelares y sin exagerar, de haber pasado a la postemporada hubiesen sido el equipo más peligroso.
Es decir, al beisbol se le tiene que buscar hasta encontrar resultados. Y obviamente que los resultados no se darán corriendo a los 25 del roster.
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