La PGJE carece de pistas en crimen de Llanes Félix
Luis Fernando Nájera
Lunes 13 de octubre de 2008
El crimen. Muchas líneas, nulo avance.
>>Exigen que caso Llanes no quede archivado
Aunque se tenía la esperanza de que una excepción confirmara la regla trágica de que hombre levantado es hombre muerto, el destino de Juan Alberto Llanes Félix se descubrió flotando en las aguas del canal Alto. Y aunque se tiran líneas hacia su gestión como secretario de Seguridad Pública en Ahome, hace ya diez años, pocos dudan del origen de este crimen: el narcotráfico.
Juan Alberto Llanes Félix, jefe de la Policía Municipal en Choix fue ejecutado, a la edad de 47 años, con tres balazos de arma larga disparados en la parte posterior de la cabeza y su cadáver fue arrojado aguas arriba del canal Alto.
El arma utilizada podría ser un rifle AK-47 calibre 7.62 ó una carabina AR-15. Dos de las tres ojivas perforaron el cráneo y otra se fragmentó en el interior de la cabeza, según establecen informes extraoficiales del Departamento de Servicios Periciales.
Además, las pruebas preliminares revelan que el también ex diputado local no fue torturado por sus ejecutores, aunque forcejeó con ellos, recibiendo golpes en el rostro y los brazos.
Hasta ahora la PGJE no tiene pistas concretas sobre el móvil por el que desconocidos privaron de la libertad a Llanes Félix, alrededor de las 11:30 horas del lunes 9 de octubre en las inmediaciones del poblado San Felipe, ubicado entre los límites de El Fuerte y Choix y a quien después mataron, habiendo antes abandonado el auto de su víctima, un Nissan color arena, modelo 2004 cerca de San Pedro, e incendiado una camioneta Ford modelo 1987, en la que presuntamente perpetraron el plagio.
Tampoco se tiene clara la identidad de los sujetos y cuántos tipos participaron en la ejecución. A lo más, los investigadores se han dedicado a rastrear los bordos oriente y poniente del canal Alto desde la bocatoma al canal Alto, lugar en donde el cuerpo semidesnudo del ex diputado flotó el miércoles 9 de octubre a las 15:30 horas, casi 52 horas después del “levantón”.
Los investigadores intentan ubicar el lugar en donde fue asesinado el abogado, con la esperanza de encontrar la ropa que llevaba cuando fue privado de la libertad y algunos cascajos del arma de alto poder utilizada en el asesinato.
“Estamos siguiendo varias líneas de investigación, pero la verdad es que hay muy pocos avances. Una de esas líneas es la de las amenazas que Llanes Félix recibió a principios de año y las otras dos son relacionadas con su trabajo”, dijo lacónicamente Ramón Ignacio Rodrigo Castro, subprocurador regional de Justicia.
Édgar Félix Bustillos, alcalde de Choix, confirmó que su jefe de Policía había recibido amenazas diversas a principios del año, pero las había desestimado pues eran incongruentes. “No les tomó importancia y las desechó después que lo comentamos. Incluso, fue tal, que nunca quiso portar el arma a la que tenía derecho. No le gustaba”, dijo.
De acuerdo con allegados del desaparecido jefe policial, las amenazas sobre el también ex regidor del municipio de Ahome tuvieron su origen en grupos de narcocultivadores de mariguana y amapola que operan en la sierra de Choix, que responsabilizaban al jefe de la Policía de ser el que promovía operativos militares en la sierra para la erradicación de los cultivos ilícitos.
Incluso, la ejecución de Llanes Félix se da días después de otro operativo militar en la sierra, pero a consecuencia de que un helicóptero de los soldados fue baleado presuntamente por agentes de la Policía Ministerial.
Aquellas amenazas, que no solo recibió el propio jefe policial sino también su esposa, le acarrearon problemas familiares pues se pretendía que dejara el empleo, pero Llanes Félix se aferró a su compromiso con el alcalde y se mantuvo en el cargo hasta el día de su muerte.
Vladimir Meneses Gámez, subdirector operativo de la Policía Municipal de Choix y actual director en funciones, dijo que las amenazas que su jefe inmediato recibió entre febrero y marzo del presente año no tenían fundamento, pues el director jamás se involucró en las operaciones sino que estaba encaminado a resolver problemas administrativos, que eran muchos.
“Él jamás intervino en una detención de algún distribuidor de drogas, nunca participó en capturas de asaltantes o de homicidas por lo que cualquier aseveración al respecto es una mentira”.
No obstante, Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto, director de la Policía Ministerial del Estado descartó que en la muerte de Llanes Félix estuviera involucrada la delincuencia organizada. “No, eso no”, dijo, mientras pegaba la carrera para abordar un helicóptero, “pero se tienen otras líneas de investigación”.
Algunas de ellas, señalan fuentes policiales de Choix, pudieran ser los altercados que el propio jefe policial sostuvo a su arribo a la corporación con el grupo de elementos que comandaba Sergio Ortega, un oficial ya destituido, que manejaba a su antojo la fuerza de Seguridad Pública. Muchas veces le dijeron que se fuera, pero Llanes no hizo caso. Hizo todo lo contrario, se quedó, revelan los informes.
Otra hipótesis se deriva de las funciones que el desaparecido tuvo como jefe de la Policía Municipal en la administración de Francisco López Brito y en la cual tuvo altercados serios con grupos de agentes, principalmente de aquellos que se dedicaban a delinquir utilizando el uniforme, placa y los conocimientos adquiridos en su permanencia en la corporación. El más grave fue la confrontación con el grupo delictivo llamado Los hombres de negro.
Otras investigaciones
En el caso Llanes Félix, la investigación que la PGJE practica no es la única pues la Subdelegación C de Procedimientos Penales de la PGR inició un acta circunstanciada con base a las publicaciones de los hechos. Esto, porque el cargo que ostentaba el panista en Choix es de importancia en el Gabinete de Seguridad.
Sin embargo, las diligencias practicadas hasta ahora, entre las que destacan informes independientes del “levantón”, del hallazgo del cadáver y algunos recorridos de búsqueda e interrogatorios a civiles de la cabecera municipal serrana por parte de la Agencia Federal de Investigaciones, podrían ser remitidas a la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común ya que hasta ahora solo se desprende que el caso es un homicidio y no efecto o participación de la delincuencia organizada.
“En caso de que esto último ocurra, la PGR atraería la investigación”, dijo una fuente cercana al expediente.
Las posiciones
El panismo del norte de Sinaloa exigió al Gobierno del Estado que el crimen de Llanes Félix no quede impune tal y como ocurre con el de Saúl Rubio Ayala, otro miembro blanquiazul ejecutado con rifles de alto poder, en la carretera que conduce de Bamoa a la carretera internacional.
Tanto el alcalde de Choix, Édgar Félix Bustillos como Miguel Ángel Garibaldi Gámez, presidente del Comité Municipal del PAN en Ahome, exigieron celeridad en las investigaciones y, dolidos, criticaron el desacomodo social y la grave pérdida de valores que han llevado a individuos a sacrificar vidas inocentes.
Durante los homenajes póstumos al reconocido panista, Francisco Solano Urías denunció que éste pisó un callo de la delincuencia organizada y fue sacrificado.
Antonino Galaviz, ex diputado federal, calificó a Llanes Félix como un mártir de la democracia y luchador social ejemplar.
Yudit del Rincón Castro, coordinadora de la fracción parlamentaria del PAN, exigió resultados al gobernador, Jesús Aguilar Padilla y sostuvo que éste ofreció toda la fuerza del Estado para aclarar los hechos. “Esperamos que lo cumpla”.
Llanes Félix fue sepultado en el panteón municipal después de homenajes de cuerpo presente en la sede del PAN en Ahome y en la Secretaría de Seguridad Pública de Ahome, de donde fue titular en la gestión de Francisco López Brito.
Efecto mariposa
A raíz de la ejecución de Juan Alberto Llanes Félix, los directores de las policías de Ahome, El Fuerte y el interino de Choix, Genaro García Castro, Martín Armenta y Vladimir Meneses Gámez, reforzaron su seguridad personal.
García Castro duplicó al menos los agentes que lo acompañaban a los eventos públicos que debe presidir. “Sí, aumenté el personal de seguridad, pero no me acompañan por siempre”, aceptó. Y es que él ya ha recibido amenazas y éstas fueron vertidas desde teléfonos públicos hacia la central de comunicación C-4.
Pero ese mecanismo de amenaza es inusual, pues la práctica común es que se deje el aviso en la casa o en la oficina del sujeto. “Por eso no se cree mucho, pero tampoco hay que dejar de creer”. Las amenazas contra García Castro motivaron la movilización de grupos de investigadores, pero nada en claro se ha obtenido, al menos hasta ahora.
En tanto, Martín Armenta dijo que sus movimientos son los habituales aunque con mayor precaución ya que por instrucciones de la Presidencia Municipal, su seguridad personal fue aumentada. “No es porque esté amenazado, sino por táctica, aunque con ello me siento incómodo”.
Armenta no ha sido amenazado, pero ha enfrentado rebeliones de los agentes que han sido aleccionados por el regidor panista Bernardo Ruelas para amotinarse.
Por su parte, Vladimir Meneses Gámez dijo que la seguridad personal ha sido modificada pues no se descarta que nuevas amenazas lleguen a la Dirección de Seguridad Pública. “No lo creemos, pero tampoco lo desestimamos”.
Las investigaciones. Hipótesis, nada más.
Claras señales
El asesinato del director de la Policía Municipal de Choix, Juan Alberto Llanes Félix, es una muestra clara que grupos delictivos antagónicos al Gobierno lo están enfrentando y es señal clara de que esa guerra se está perdiendo por la falta de política social eficiente, considera el criminólogo, Francisco Javier Gaxiola Valdez.
Muestra de su fuerza es la condición en que el cadáver del jefe policial fue encontrado y en donde los criminales quisieron dejar su firma, dijo.
Y desglosó: “Lo dejaron desnudo para que sus jefes o subordinados lo conocieran mejor y no en la apariencia de su vestidura, que lo vean tal y como ellos lo veían; limpio, sin tortura, para demostrar que no era por algo que él se metió o se comió, sino un asunto directo, que ambos bandos ya conocían; tiros de alto poder, capacidad económica para maniobrar por un objetivo claro y al haberlo arrojado a un canal se aseguraban de que el cadáver sería encontrado rápidamente, entre 48 y 72 horas después del evento.
Gaxiola Valdez consideró que los autores de la ejecución tuvieron el tiempo suficiente para pensar, maquinar la operación y al final, ya resuelta, solo fue necesidad de tiempo. Incluso, quienes lo privaron de su libertad y al final lo mataron, siempre tuvieron el control de la situación y hasta pudieron verlo a los ojos demostrando un gran autocontrol. Pero lo que es evidente, es la existencia de un vínculo entre ese grupo y la Policía.
El criminólogo, un veterano de las ciencias forenses, asegura que si el crimen de Llanes Félix no se aclara con prontitud, los ataques a las filas y a los directores de Seguridad Pública, continuarán.
“El Estado aplicó una política de garrote en la sierra y sacó la política social, de asistencia, de oportunidades de subsistencia humana y en ello lleva la respuesta: crímenes de policías”.