Los reporteros de los diversos medios fueron llegando uno a uno hasta la Policía Municipal en Bachigualato; se les negó el acceso, como se les negó al resto de los civiles que acudían a realizar algún trámite o a rescatar algún “borrachín”, “drogo” o “mion”, de la barandilla. Los militares pedían no grabar, mucho menos tomar fotos; con tono sureño adelantaban que en unos minutos, personal de la Novena Zona Militar daría los detalles de lo ocurrido. Jamás llegaron.
Del lugar nadie salía. Se solicitaban identificaciones mientras que los hombres bajitos y de verde las regresaban, evitando la huida de quienes de plano no querían saber nada del asunto.
De repente, un amplio grupo de unidades Hummer militares, encabezado por una camioneta pick up militar, ingresó a las instalaciones. Apareció el director de la Policía, José Manuel Niño de Rivera González: vestido como en su día de descanso, se dirigió a su oficina y llamó a los periodistas a una improvisada conferencia de prensa.
La negativa del hecho fue inmediata
“Es un relevo de rutina que estaban haciendo (los militares); estaban haciendo una supervisión de momento para que nosotros entregáramos las credenciales y los oficios… fue una revisión a los armamentos”.
—¿Usted descarta la intromisión de un grupo armado?
—No les estoy diciendo que no hubo ningún grupo armado.
Por la tarde, el alcalde de Culiacán, Jesús Vizcarra Calderón, evitó irse de cabeza. No aceptaba ni descartaba ninguna versión; adelantaba que solicitaría la intervención de la Procuraduría General de Justicia del Estado para esclarecer el caso, tratando de apagar el fuego.
El gobernador confirma a medias
El mismo procurador intentó mantener el suceso en un rango de rumor, sin embargo, en una gira por Guasave, el mismo gobernador aceptó el hecho a medias.
—¿Cómo explicarle a la sociedad que llegue un grupo armado de 30 personas (a la DSPM) y la autoridad no haga nada; los policías no hagan nada?
—Sí hicieron; yo no quiero justificar; es parte de la descomposición y parte del clima de inseguridad y parte de la reacción del crimen organizado, el cual, más temprano que tarde, el Estado se impondrá; la sociedad y sus instituciones.
El parte en el que nadie cree
Acorralado, el procurador Luis Antonio Cárdenas Fonseca suelta datos muy forzado; este viernes, al termino de la entrega de vehículos a la Procuraduría, abordado por los reporteros, informó de la existencia de un parte informativo que habla de la intromisión de los gatilleros.
“Hay un parte informativo que se va a confirmar derivado de las investigaciones que se desahogan; ese parte refiere la sustracción de una persona de las instalaciones de la Policía Municipal”.
Cárdenas niega datos precisos de la persona que fue rescatada y capotea los cuestionamientos que piden conocer el documento y a qué célula delictiva pertenece el grupo que efectuó el rescate.