
Carmen Murillo
Los bancos están desolados. Tienen fuga de capital. Los bostezos de las cajeras saltan a la vista. Acostumbradas a tratar a muchos clientes al día, ahora se “pelean” por ellos. Ya no se miran largas filas o mucha gente sentada. El marcador no deja calentar el número de pase en la mano. A no ser por los estudiantes que están pagando los recibos de las...
Carmen Murillo
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A no ser por los estudiantes que están pagando los recibos de las preinscripciones o inscripciones, se llega el momento en que los bancos están atendiendo a dos o tres personas, lo cual, en pleno centro de la ciudad, en otros años o en los primeros meses de 2008 no era visto.
Es como si los bancos no tuvieran dinero en sus cajas o a la gente no le interesara guardar sus tres centavos en sus bóvedas y prefirieran guardarlo a la antigüita: abajo del colchón. Sólo los cajeros tienen más afluencia: entran y salen a sacar sus pesos, sus mil, lo permitido o lo que se tiene y necesita.
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Entre bostezos
Ejecutivos de cuenta no dejan sentados a los clientes en las salas de espera. En la mayoría de los casos no hay fila que hacer. Si extravió la tarjeta y va con los nervios hechos bola porque le hayan sacado el poco dinero ahorrado, no esperará tanto para que libere el estrés.
Eso extraña. El ejecutivo de Banamex, el que está frente a correos, con su vestimenta impecable, la corbata en su lugar, cuenta que tienen dos meses con baja afluencia de clientes y la situación se ha acentuado a partir de la entrada en vigor del Impuesto a los Depósitos en Efectivo, IDE, para cobrar el 2 por ciento por cada depósito de 25 mil pesos al mes.
Comenta casi a modo de confidencia, que no sabe si el problema se gestó después de los hechos violentos de mayo de 2008 en Culiacán, lo cual sin duda sí los afectó, porque hay menos gente, o si fue a partir de que se anunció la aplicación de este impuesto.
“Lo bueno es que no ha habido despidos, sólo a muchos los han sacado a la calle a vender tarjetas y a otros a telemarketing, y la verdad es que no creo que haya despidos, porque no les conviene, porque tienen que pagar la liquidación, si despiden a alguien es porque no es buen empleado”, subraya.
Sacan el dinero;
depositan menos.
La situación no es distinta en Santander Serfin, por la Rubí, donde el único día que se vio repleto de gente, al igual que en Banamex, fue el 30 de junio, día de pago a jubilados y pensionados, pero en sí, también tiene baja afluencia de clientes. Sus empleados también bostezan a la vista.
Un ejecutivo de Santander expresó que son muy pocos los depósitos grandes, pero que sí hubo muchos retiros antes del 1º de julio de 2008, quizá para no pagar el 2 por ciento por cada 25 mil pesos o porque no se les investigue el origen de ese dinero que también es el objetivo de esa reforma y del denominado IDE.
Los “turnomáticos” o las filas, están más rápidas. Casualmente son más mujeres, sobre todo, mayores, las que están en espera. “Oye, qué rápidos están ahora, no me tardé nada en pagar, y qué bueno porque traía prisa porque es el festival de la niña y todavía me faltan vueltas”, externa una señora a otra.
La prudencia bancaria
Para el economista Gerardo López Cervantes los hechos violentos de Culiacán y los operativos contra el narcotráfico están generando cierta prudencia entre la gente que tradicionalmente hacían con toda ligereza y facilidad depósitos o retiros de dinero en las instituciones bancarias.
“Al haber menos disposición de recursos de manera informal por los operativos y el ajuste entre los narcos, los bancos van a resentir el importe de los depósitos que se venían haciendo, eso es una cosa que se va a hacer sentir.
“Y yo creo que si tuviéramos acceso a los depósitos bancarios mes por mes, seguramente en el mes de junio debió de haberse registrado una caída de las operaciones que familias o particulares hacen en el sistema bancario tanto en cantidad de operaciones como en importes”, agregó.
El investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UAS menciona que seguramente se reflejará esa caída en la información trimestral que emite la Comisión Nacional Bancaria a finales del segundo trimestre del año, lo que significará una baja en el ahorro de los municipios de Sinaloa.
Lo más seguro, subraya, es que esa caída se va a ver más reflejada a partir del 2 de julio de 2008, porque se agrega el gravamen del 2 por ciento que se aplicará a los depósitos de más de 25 mil pesos, en operaciones informales, lo que orillará a cuestionar a dónde se canalizará ese dinero.
Porque la gente será un poco más prudente en sus depósitos, explica, porque podría ser checado por la Secretaría de Hacienda para determinar si está incurriendo en lavado de dinero, y la otra, para ser cauteloso y buscar la vía de que no se le grave con el 2 por ciento automático al depósito.
Hacienda es la indicada para
combatir el lavado de dinero
López Cervantes señala que con esta medida de gravamen e inspección de Hacienda, lo más probable es que la gente busque guardar su dinero a la antigüita o lo utilice para pagar saldos de sus tarjetas de crédito, y las empresas para adquirir activos y reinvertir sus recursos o instalar cajas de seguridad en sus negocios.
Pero de momento, señala, hay un repliegue de aquellas personas que hacían depósitos en cantidades importantes o cambiaban dólares, porque si hay una investigación en serio de la Secretaría de Hacienda, de la unidad contra el lavado de dinero, obviamente se tendrá que llegar a esas cuentas bancarias.
“Obviamente se tiene que ir a esas cuentas grandes y la gente tendría que explicar, justificar por qué hacen esos depósitos tan grandes ahí; a lo mejor la gente esté tomando su precaución y mejor opte por retirar su dinero”, agregó el investigador.
Hasta el momento Hacienda no se ha querido meter a solucionar este problema, subraya, porque si lo hubiera hecho, el lavado de dinero no hubiera crecido a las proporciones actuales y la economía sinaloense sería más estable y los costos de los servicios y productos no estarían tan altos.
Indicó que sería muy benéfico que Hacienda en estos momentos le entrara de fondo a este problema, donde quizá también tendrían que estar implicados funcionarios de los mismos bancos. Pero finalmente los que ganarían serían los ciudadanos. A largo plazo la que saldría ganando es la economía de Sinaloa.
7 de julio 2008 |