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De los confines del presente PDF Imprimir E-Mail
Celia Cortés   
Domingo 21 de septiembre de 2008

Sergio Espinosa Proa. Premio Abigail Bohórquez 2006.

Premio Nacional de Ensayo Abigail Bohórquez 2006

El tiempo inaprensible es el escurridizo tema que trata Sergio Espinosa Proa en su libro de ensayos De los confines del presente, texto que mereció el Premio Nacional de Ensayo Abigail Bohórquez 2006. El pretexto de promocionar esta obra publicada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) en conjunto con instituciones al cargo de la cultura en las baja californias, Sinaloa y Sonora y la participación destacada del Centro Cultural Tijuana (Cecut), trae a Culiacán a Espinosa Proa como parte de una gira por varias ciudades del país.

En recorrido Tijuana-Hermosillo-Culiacán-Guadalajara, el antropólogo y ensayista Sergio Espinosa nos presenta su publicación número doce, siendo actualmente quince las producidas. De los confines del presente, donde habla de lo esquivo del personaje que es y no es, lo presente que al ser consciente de lo que acontece y reflexionamos ya pertenece al pasado, y que se traduce en instantes no medibles y efímeros. El presente es tema eje para eslabonar de temas filosóficos, históricos, míticos y religiosos. Es también motivo para que revisemos las paradojas insuperables, las fisuras del lenguaje y los fulgores y sombras de la imagen, de las escisiones de la conciencia, de las explicaciones que cada cultura necesita dar sobre cómo entiende el universo.

Para quienes han tenido la posibilidad de leer muchos autores, De los confines del presente brinda instantes de reflexión, recreación y posibilidad de búsqueda de su propia poética. Para aquellos que desconocen los mitos mencionados o se han atrevido poco a preguntarse acerca de sus creencias, este libro motiva dudas y curiosidad al lector.

Presentado en el Casino de la Cultura el pasado miércoles 17, por el lingüista Everardo Mendoza ante un público selecto, participativo y atento, marcó la pauta para hablar de modernidad, del papel de las religiones y los mitos en nuestro pensamiento actual al decir: “El texto fluye con una serie de ideas engarzadas a un tiempo que es una idea que le sujeta y le nombra. Habla del tiempo en sus expresiones. El autor nos lleva en una sucesión de ideas y reflexiones alrededor de una modernidad que no define sus límites. El tiempo es una invención de Occidente. El tiempo es uno, la única manera de sujetarlo es parcelando su secuencia. El tiempo no tiene forma ni límite reconocible. Yo pregunto al autor: ¿Desde cuándo el mundo es moderno? ¿Es la modernidad un presente que se remonta a un pasado cuyo presente no fue moderno?”. Estas preguntas se responden en el texto, de cuya respuesta surgen más preguntas.

Espinosa Proa reiteró su atención en conceptos vertidos por Nietzsche, y metáforas debidas a la conducta de personajes míticos como el griego Orfeo tras rescatar a su amada; o la figura de Jesucristo en el momento en que se siente abandonado por Dios padre y la tarea de los primeros cristianos de mantener la idea de la resurrección; todo esto puesto frente a la postura de los judíos que aún esperan al Mesías, o de los griegos que le otorgan papeles contradictorios y muy humanos a los diversos dioses de su mitología.

“¿Desde cuando el tiempo es moderno? Desde la muerte de Jesús en la cruz. Es de donde parte la historia de Occidente, es toda una tradición y manera de habitar el tiempo, desde el momento en que Jesús es crucificado y todo lo que deriva este fenómeno. No es fe, ni ciencia, ni documento de la historia, es equiparable al momento en que cae Troya y al momento que en Francia se asalta La Bastilla”.

Plantea Sergio Espinosa que fue tramando su obra en tiempos distintos, diferentes estados de ánimo y diversos intereses. Permanece una idea subyacente en todo su escrito: el presente es una ilusión humana, el tiempo no tiene una consistencia, el tiempo no es.

Conocedor entusiasta de filosofía y antropología, Espinosa Proa plantea al final de su libro el papel del arte que “no revela lo profundo, sino que lo vuelve a velar. Es remisión a su eterno velamiento. Es la duermevela de esa profundidad que nunca emerge, que no se anuncia si no es en la oblicuidad y la inquietud y el desconcierto de la obra de arte”.

Si este libro le place, logró un objetivo importante; pero si lo llena de dudas, logró un propósito aún mejor. Proponga respuestas a la incertidumbre antes que su tiempo escape.

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