Estrada. Tiene sangre sinaloense, aunque nació en Sonora.
El lanzador Marco Estrada, a quien las Grandes Ligas consideran estadounidense, nació en Ciudad Obregón y habla de su orgullo de ser mexicano.
No es la primera vez que Grandes Ligas comete el error de cambiarle la nacionalidad a un pelotero.
Sin una oficina que investigue esos importantes datos, MLB pifió ahora con el lanzador obregonense Marco Estrada, igual como ha ocurrido años atrás con otros jugadores mexicanos.
“Soy mexicano; ya les pedí que corrijan eso”, dice Estrada a Puro Beisbol, luego de que este medio solicitó el acta de nacimiento del pelotero en Sonora.
En el documento queda plasmado que nació en Ciudad Obregón para ser el séptimo pelotero de dicho municipio que llega al mejor beisbol del mundo.
Acta de nacimiento. El documento demuestra su nacionalidad.
La historia
Marco René Estrada estaba por cumplir 6 años de edad cuando su madre Silvia Maritza decidió emigrar junto con él a San Fernando, ubicado al noroeste del condado de Los Angeles.
Corría el verano de 1989 y ambos llegaron a California, el estado que albergó en octubre de ese año la Serie Mundial entre los Atléticos y Gigantes con todo y el terremoto en San Francisco.
Hoy, a 19 años de distancia, Estrada acaba de debutar en las Grandes Ligas con los Nationals de Washington, pero recuerda muy poco de su partida de la antigua Cajeme.
“Tenía un amigo en el kínder y como que quiero acordarme de algunas tiendas a las que iba con mi mamá”, dice el lanzador derecho.
Silvia y su madre se encargaron de criar a Marco. Son originarias de Guasave y nunca le pidieron ayuda al padre del niño, a tal grado que cuando lo registraron, el 8 de enero de 1983 en Ciudad Obregón, lo hicieron con los dos apellidos de la mamá: Estrada Cervantes.
“No se quién es y no me interesa conocerlo”, dice Marco sobre su padre en un tono muy serio.
Pese a vivir los últimos 19 años de su vida en California, el jugador habla un perfecto español y está influenciado por las costumbres mexicanas.
“Mis comidas preferidas son el ceviche, los burritos con guacamole y las tortas que hace mi madre”, confiesa el pelotero.
Desde 1989 a la fecha, Estrada solo ha visitado tres veces México y fue para asistir a fiestas familiares como bodas en Ensenada, Baja California.
Pero no conoce nada del beisbol mexicano e incluso no sabía quién es Francisco Paquín Estrada, cuando le preguntamos si tenían algún parentesco.
“Solo sé que el esposo de una hermana de mi mamá jugó beisbol profesional en México. Es mi tío y se llama Carlos Mejía”.
Compañero del Torito
Estando muy cerca de Los Angeles, Marco creció con una profunda admiración hacia Fernando Valenzuela, aunque le tocaron sus años decadentes con los Dodgers.
“Era la estrella de la ciudad”, comenta. “Con el tiempo tuve la fortuna de jugar con su hijo en el mismo equipo del colegio de Glendale y estuvimos juntos un año”.
Dice que el Toro acudía a todos los juegos del junior y él se emocionaba con solo ver a la leyenda viviente, pero nunca cruzaron alguna palabra porque el navojoense platicaba con su madre y abuela.
Ambos jóvenes tomaron caminos diferentes. Estrada firmó con los Nationals y Valenzuela con los Padres, aunque el segundo fue dejado en libertad y se ha quedado a jugar en la Liga Mexicana los últimos dos años.
Su ascenso a las Mayores
El arribo de Estrada a Grandes Ligas fue meteórico, pero pudo haber sido más asombroso si en el 2007 no se pierde los meses de marzo, abril, mayo y junio, debido a que se quebró la clavícula.
Tras debutar como profesional en el 2006 y con solo 70 apariciones en las menores, Marco recibió la noticia de su ascenso a los Nationals cuando se encontraba en Columbus, sucursal Triple A.
“Mi mánager y mi coach me dijeron ese día que ya no pertenecía al equipo y quedé sorprendido. Les pregunté: ¿me cambiaron de equipo? y los dos sonrieron, me dijeron entonces que iba al equipo grande”.
Marco dice que lo invadió una gran felicidad y tomó el teléfono para darle la noticia a su madre y a su novia, Janai.
“Las dos estaban llorando de alegría, fue algo muy bonito”.
Sin embargo, todavía faltaba algo más emotivo para el mexicano: su debut el 20 de agosto.
“Nunca lo voy a olvidar: estaba calentando en el bullpen y la gente se estaba metiendo conmigo porque estábamos de visita en Filadelfia. Sentía algo de nervios, pero cuando me subí a lanzar e hice mi primer disparo me tranquilicé”.
A los dos días recibió una llamada de Luis Ignacio Ayala, el único ligamayorista mexicano con el que había platicado al momento de esta entrevista.
“Me dio ánimo para que hiciera el trabajo. Él ya no estaba con nuestro equipo y ahora me da gusto que le esté yendo bien con los Mets”.
Precisamente cuando Ayala fue cambiado a Nueva York, Estrada nunca esperó que lo llamaran a él.
“Es que yo soy abridor y él relevista, pero me estoy adaptando al bullpen y mientras me mantenga arriba no importa si continúo relevando”.
Clásico Mundial
Marco, único hijo de Silvia, dice que un eventual debut este año con los Cañeros de Los Mochis en la Mexicana del Pacífico está prácticamente descartado.
“Es que me pusieron un límite de 130 innings y ya llevo cerca de 150. No creo que vaya, pero otro año es posible”.
No obstante, el pasado 29 de agosto, el pícher derecho y sus compañeros de los Nationals recibieron una carta de las Grandes Ligas para saber si aceptan jugar en el Clásico Mundial 2009 que tendrá como una de las sedes, en marzo, a la Ciudad de México.
“Estoy listo”, dice el pícher derecho. “Claro, primero hay que ver si me contemplan en el equipo mexicano, me gustaría representar a mi país”.
Mientras eso ocurre, el pelotero de 25 años de edad espera ser literalmente un orgullo nacional.
Más cerca de Estrada
—Durante su adolescencia fue un destacado pícher en Sylmar, California, antes de lanzar 2002 y 2003 en el Glendale Community College de dicho Estado.
—En la Universidad lanzó con los 49’s de Long Beach y sorprendió en su primera apertura al derrotar 11-1 a su similar de Arizona. Lanzó 6 innings de una carrera en su primer juego importante. “Era como si la gente dijera ¿Marco Estrada?, ¿quién es?”, comentó entonces al diario Los Angeles Daily News, el coach de picheo de Long Beach, Troy Buckley.
—Marco debutó en el verano de 2006 en la Rookie League, filial de los Nationals de Washington. Su récord fue de 2-0, 1.52 en cinco juegos; 6 bases y 27 ponches en 23.2 innings. Ese mismo año estuvo en Clase A y no le fue nada bien con 1-4 y 5.59 en 8 encuentros. El invierno de ese año lanzó en la Liga de Hawaii y estuvo impresionante con los Waikiki Beach Boys. Finalizó con marca de 0-2, pero su efectividad fue de 1.19 con 33 ponches en 30 episodios. La oposición le bateó .188.
—En el verano de 2007, la prestigiada revista Baseball América lo consideró el prospecto número 22 en toda la organización de Washington. Ese año en Clase A tuvo cifras combinadas de 6-8, 37 bases y 102 chocolates en 105.2 episodios.
—De acuerdo con reconocidos scouts, la recta de Estrada oscila entre las 88 y 92 millas por hora; tiene una gran curva que es su mejor arma y un cambio que ocasionalmente lo saca a flote.
—El reporte es que no es un pícher de poder y puede ser un cuarto o quinto en una rotación de Grandes Ligas, aunque debe mejorar su control.
Ante las exigencias de la clase política para que no se meta en el proceso electoral y para que sí lo haga, el gobernador Mario López Valdez promete públicamente lo que no puede cumplir por la vía de los hechos porque para nadie es un secreto que tiene candidatos, que los apoya y que incluso ya calculó que Josefina Vázquez Mota no logrará repuntar en la carrera presidencial, de ahí su rechazo al espaldarazo público que le pide el PAN.
El narcotraficante sinaloense, Víctor Emilio Cázarez Salazar, fue detenido en la ciudad de Guadalajara el 8 de abril pasado y la policía mexicana —hasta el cierre de la edición el viernes por la noche— lo tiene en custodia.