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Tropezar con la muerte PDF Imprimir E-Mail
Paúl Mercado   
Lunes 01 de marzo de 2010

>>Miedo e inmovilidad, reflejo de naturalización de la violencia en Sinaloa

En Sinaloa, el problema de la violencia no es solo los miles de ejecutados que van en el presente sexenio y que imponen un récord en la materia, y tampoco es solo la corrupción policiaca ni el fracaso de la estrategia en marcha en el combate al crimen organizado. En Sinaloa se gesta para toda una generación un proceso de naturalización de la violencia, donde ver ejecuciones, mutilados, colgados, encobijados y descuartizados, aparece como un hecho cotidiano que no solo da miedo, sino que inmoviliza.

Hoy en día, las cintas amarillas que acordonan una escena del crimen se convierten en un lugar de “primera fila” para los sinaloenses que, a su paso por las calles, tropiezan con la muerte de un sicario, un funcionario, un ratero o un policía. Aunque otras veces le toca ser protagonista, ya sea porque lo alcance una bala perdida y muera o en el mejor de los casos, por resultar herido o asustado.

Cada vez más gente está siendo testigo y viviendo muy de cerca la crudeza de una guerra que se inició desde el 2008 entre los cárteles de las drogas y que desde el arranque de su gestión mantiene el presidente Felipe Calderón.

Para el maestro en ciencias, Isaac Tomás Guevara Martínez, coordinador del Laboratorio de Estudios Psicosociales de la Violencia de la Facultad de Psicología de la UAS, ni siquiera hay que hacer un estudio a fondo para poder advertir que los ajustes de cuentas están ocurriendo como si no hubiese instancias de vigilancia y seguridad: “O es eso, o bien ya le agarraron el modo a las autoridades”, sugiere.

El catedrático estima que esto muestra una etapa nueva de los enfrentamientos entre los grupos del crimen organizado, en donde parece existir una completa libertad, porque no se les toca, pueden seguir con sus “ajustes de cuentas” y cada vez más sangrientos.

—¿Cuál es el diagnóstico, qué está pasando?

—Esto evidencia una nueva relación entre los grupos del crimen organizado; creo que sí están enfrentados y creo incluso que en este contexto habría dos aspectos que están como telón de fondo en esta guerra: primero, el hecho de que el enfrentamiento del Estado al crimen organizado parece que no se trata de la misma forma en Sinaloa, como sí sucede en otros estados, es decir, hay cierta dosis de permisibilidad, lo cual permite este juego de “libertades” para que estos grupos se muevan y ejecuten a quien les dé la gana. Pero también, lo otro es que los códigos de los enfrentamientos prácticamente no existen, da la impresión que el objetivo ya no es el sujeto al que quiero eliminar, sino eliminar a un pariente o una persona cercana para que le duela más.

Es todo esto lo que hace que el problema que estamos viviendo en Sinaloa en este momento, donde el ciudadano común se topa con un cadáver encobijado, le toca una balacera, o pasa por un puente donde han colgado a una víctima, se generalice y no haya nadie exento de ser tocado por la violencia, como lo consigna en uno de sus libros Luis Astorga, donde concluye que el narcotráfico ha tocado a todos los sinaloenses de manera directa o indirecta: cuando no es un vecino, un amigo, un familiar, es un conocido.

—Creo que hoy en día ya no hay ningún sinaloense que esté exento de esta influencia —concluye Guevara.

Ejemplos sobran

El asesinato del secretario de Turismo del Gobierno del Estado, Antonio Ibarra Salgado, ocurrido el 22 de diciembre de 2009 por la avenida más transitada de Culiacán, la Obregón, fue un atentado a la vista de muchas personas y ejecutado sin prisas. El triple homicidio del mercado Garmendia, también en Culiacán, donde un sujeto le disparó a una pareja en medio de un mar de gente, alcanzó también a un joven empleado. En El Burrión, Guasave, la madrugada del 8 de diciembre de 2009, la gasolinera ubicada en el kilómetro 170 de la carretera Internacional, se convirtió debido a un enfrentamiento en zona de guerra, escena que cientos de automovilistas vieron a su paso, incluido un cuerpo mutilado. Pero los puentes de Los Mochis, Mazatlán y Culiacán han sido escenarios del crimen con los que muchas personas se han topado, al igual que los encobijados de la barda perimetral del complejo La Primavera en Culiacán, cementerio de ejecutados, o las hieleras y otros recipientes con extremidades y cabezas humanas. La expresión de la “descomposición del crimen”, reconocería el gobernador Jesús Aguilar Padilla, fue cuando un tránsito fue asesinado por aplicar una sanción. Como si el crimen por sí mismo no fuera una descomposición. Y a eso hay que sumar el espanto de personal médico que ha visto cómo asesinan a un malherido justo cuando ellos intentan salvarle la vida en el quirófano, o a un hijo que observa cómo asesinan a su padre cuando se resiste a ser “levantado”.

Esos ejemplos son solo la muestra de lo que la gente mira hoy en día en su transitar por las calles sinaloenses: el terror cotidiano, la pérdida paulatina de la capacidad de asombro y la evidencia hecha pedazos de una impunidad que espanta, o en el mejor de los casos, de la incapacidad por frenar a una nueva generación de criminales que se ha olvidado de todo código.

La Facultad de Psicología de la UAS lleva a cabo una serie de estudios relacionados con estos fenómenos de la violencia y aunque los resultados no son concluyentes, se anticipa que hay una ambivalencia: “Por un lado hay un temor, miedo generalizado en la gente que se nota en la restricción de ciertas prácticas sociales que eran comunes y ya no hacemos: cuidamos que nuestros hijos no vayan a determinados lugares públicos y a ciertas horas. El problema de la generalización de la violencia hace que ante ella la gente piense que es un patrón de comportamiento común y por tanto pareciera que no es extraño que se multipliquen otras formas de violencia, como la intrafamiliar o entre novios”, señala Tomás Guevara.

El universitario considera que el otro aspecto de esta ambivalencia estriba en lo que hace la gente: “Fuera de las medidas de prohibiciones o de autosancionarse la recreación o acudir a ciertos lugares, no hay ninguna estrategia de frente al problema… no se le ignora, pero tampoco se le enfrenta: esa es la parte ambivalente de la respuesta de la ciudadanía; yo puedo ver, por ejemplo, donde vivo, que todavía hay reuniones o fiestas a las tres, cuatro de la madrugada… hay miedo pero no preocupación, esta es la parte central de la ambivalencia, que la gente tiene miedo pero no se anima a participar. Es posible entonces que el miedo sea mayor que la preocupación, porque una persona que se preocupa por algo tiende a elaborar una respuesta, pero el miedo es tan grande que diluye la preocupación”.

Es lo que se ve en la vida cotidiana del sinaloense. Todavía hay muchas esferas de la convivencia social donde, sabiendo de la gravedad del problema, da la impresión de que la gente se porta como si no pasara nada, como si estuviéramos en paz.

—Que lo más terrible sería que lo vean como si fuera algo normal…
—¡Exacto!, esa es la otra parte; en psicología social sabemos que un hecho es extraño ajeno o no familiar, solamente cuando se da por primera vez; la repetición permanente de un hecho hace que termine por ser familiarizado, en términos técnicos, naturalizado, se convierte en parte de la naturaleza del medio social, y lo más triste aparte de este proceso de naturalización de la violencia, su expresión más evidente es la inmovilidad social y el miedo a manifestarse de alguna manera. Creo que estas serían las expresiones más evidentes.

Ante esta situación, la ciudadanía debe elaborar estrategias de precaución, porque no puede enfrentar el problema. Debe ser un trabajo colectivo: vecinos que diseñen redes de apoyo, pero no para consolarse, sino para apoyarse. Esto, asegura el catedrático, puede ejercer más presión a los encargados de procurar justicia, que el hecho aislado de una madre cuyo hijo haya sido víctima de la violencia.

Sugirió aprovechar la coyuntura electoral, ver las ofertas políticas y plantear estrategias innovadoras, que vayan al fondo del problema, porque mientras se siga atacando a la parte armada del crimen, se detendrán algunos, pero otros más aparecerán, por lo que debe irse al fondo y atacar por ejemplo el poder económico de estos grupos y trastocar las relaciones de influencia que tienen con instancias policiales. “Si no se hace esto, veo difícil que esto se pueda resolver”.

Los estudios universitarios en la materia arrojan que el impacto no es el mismo en todos los grupos de la sociedad. Impacta más a los adultos que a los jóvenes y mucho menos a los grupos vulnerables, marginados, porque ellos han crecido en ese ambiente, viven en zonas “calientes”, en cambio el sector adinerado, el que se considera “secuestrable”, se ve más impactado por el fenómeno. El problema es que los jóvenes han nacido y están creciendo en este ambiente violento.

“Pensemos en los niños de seis a ocho años, lo que han visto en los últimos dos años de guerra entre el narco y contra él; estos niños se han formado la idea de la muerte, de matar, de quebrantar la ley… puede ser que eso tenga un carácter mucho más natural que para una persona que durante décadas ha cobijado valores y normas sociales donde, por ejemplo, violentar la ley era impensable”, establece Guevara Martínez.

—¿Podemos concluir en que la capacidad de asombro se ha perdido?
—Sí, nos da miedo pero no nos espanta. Ya no... el miedo es que pase delante de nosotros nuevamente, que le pase a alguien cercano, ese es el miedo, pero en el fondo de ese miedo hay también la certeza de que nos puede pasar, y esa es la ambivalencia de la que hablaba, el miedo es mayor que la posibilidad de acción de los ciudadanos.

El investigador de la UAS advierte que “de que vamos a estar mal, vamos a estar muy mal” si no se sacan fuerzas desde el miedo para empezar a hacer algo, colectivamente, desde el ciudadano, para empujar a la autoridad a cumplir con su obligación de brindar seguridad. Pero la autoridad se ha limitado solo a admitir que el problema es real, que es un asunto de bandas del crimen organizado que se disputa la plaza, y mientras tanto, la gente se sigue topando con los muertos.
 

Comentarios
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LOS MALANDRINES HAN TOMASDO EL CONTROL DEL ESTADO
ALEJANDRO MONTENEGRO (IP:187.149.43.113) 2010-03-01 21:46:16

HASTA CUANDO SEGUIREMOS SOPORTANDO QUE EL CRIMEN ORGANIZADO NOS TOME COMO SUS REENES, PARECE MENTIRA QUE EN LOS NOTICIEROS MAS IMPORTANTES DEL PAÍS ESTEN SOSLAYANDO LO QUE VERDADERAMENTE ESTA SUCEDIENDO EN EL ESTADO, UNICAMENTE RESALTAN Y DAN A CONOCER DECOMISO DE ARMAS,DROGAS Y UNA QUE OTRA DETENCION DE UN CAPO DE SEGUNDA Y QUE PASA CON LOS ENCOBIJADOS, DECAPITADOS, LEVANTONES, LOS QUE SON MASACRADOS DENTRO DE LAS AMBULANCIAS Y HOSPITALES CON TODA LIBERTAD E IMPUNIDAD, AQUELLOS QUE SE ENCUENTRAN RESGUARDADOS POR LOS CUERPOS DE SEGURIDAD Y QUE CON LUJO DE DETALLES LES SON ARREBATADOS POR EL HAMPA ES TRISTE Y PATETICO COMO EL GOBERNADOR DEL ESTADO MUESTRA INCAPACIDAD DE GOBERNAR Y SE PORTA TOLERANTE ANTE LOS MALANDROS TAL PARECIERA QUE UNICAMENTE LE INTERESA LA SUCESION EN LA GOBERNATURA Y ESTAR CELEBRANDO CAMPANTEMENTE SU CUMPLEAÑOS EN COMPAÑIA DE SU CAMARILLA DE INEPTOS Y COMPLICES, LA UNICA ESPERANZA QUE NOS QUEDA POR SALVAR LA INTEGRIDAD, LA DIGNIDAD Y LA PAZ SOCIAL ES EL PODER DIVINO!!!!QUE ES INQUEBRANTABLE ANTE LA IMPUNIDAD Y CORRUPCION. EL JUICIO FINAL ESTA POR VENIR Y PONDAR ACADA QUIEN EN SU LUGAR.
A SIE ES
pepeto (IP:189.170.42.151) 2010-03-03 13:07:36

LA SOCIEDAD SINALOENSE ESTA PODRIDA
La sociedad se los va a cobrar
El miron (IP:189.186.190.137) 2010-03-05 19:44:18

Se acercan las elecciones, creo que como sociedad debemos cobrarles la factura a los malos gobiernos, aquellos que gobiernen mal, como es en el caso de Sinaloa con este gobierno de Jesus Aguilar Padilla que tal parece que no le importa lo que esté pasando en sus estado, tantos muertos y promocionando su comercial "Que orgullo vivir en Sinaloa", mas bien debería ser "Que vergüenza vivir en Sinaloa".
Hay que cobrarles Factura
7o. Oservador (IP:189.237.200.85) 2010-03-06 11:06:46

Tal vez no nos animemos a manifestarnos por temor a levantones después de, tal vez no podamos tener un arma para defendernos, tal vez no tengamos representación política, pero si tenemos una credencial de elector que más que quedarse guardada tenemos que usarla, ya no a favor de tal o cual personaje o partido, sino a favor de aquellos que les puedan hacer la vida imposible a los políticos que hoy predominan y que cuidan su sucesión para no verse afectados por sus enemigos políticos que los puedan hundir, nosotros como sociedad sabemos quienes pueden cobrarles esa factura, lo sabemos por medio de sus disputas en los medios informativos nacionales, si ya quemamos dos cartuchos uno por casi 70 años y otro que lleva más de nueve años que dentro de la lucha que lleva se la pasa evadiendo a los verdaderos responsables (aprovechando su nivel de involucración solo para negociar componendas políticas que nunca nos favorecen) que están en la cúpula política o amigos que los apoyan en sus campañas para seguir haciendo de este país su mina de oro a costa de nuestro futuro como sociedad, señores por favor salgan a votar!!, el no votar o el voto nulo para los del poder es más facil manipularlo a su conveniencia a diferencia de una boleta ya marcada, que a la suma de ellas(manipulada o no) mínimo les indica que la sociedad ya está en contra de ellos y eso créanmelo señores, eso si les asusta, porque de seguir como sociedad empujando con nuestras credenciales de elector con esta nueva cultura (el mejor ejemplo ahorita es Brasil que después de muchos intentos en las elecciones hizo que llegara Lula Da Silva) llegará el día en que no podrán tapar el sol con un dedo, recuerden que el pueblo no votó por Fox, sino que votó en contra del PRI, es decir, se votó por aquel que creímos más propicio para que acabará con los corruptos del PRI aunque resultó contraproducente y por eso creo que al menos en Sinaloa nos queda un cartucho que se la está jugando (incluso la vida) y ya habló hasta de los intereses de Calderón, no lo ignoremos a la hora de votar!!!
Saludos desde las trincheras y pasen la voz y no caigan en la trampa que manejan los medios para no votar o anular tu voto, porque atrás de Televisa o Tv Azteca y sus comunicadores ejemplos vergonzosos: López Dóriga, Denisse Maerker, Carlos Loret de Mola (lástima de Padre), Ciro Gómez Leyva (que le dijo basura a los twiteros de Tamaulipas que hicieron conocer por you tube las guerras del narcotráfico y con ello forzaron a que se conociera a nivel nacional lo que quería ocultar sus gobiernos estatales y municipales y que primero publicó la REVISTA PROCESO que fué el primer medio escrito que los tomó en cuenta) están los que ostentan actualmente el poder.
Experiencia
Chihuahua (IP:189.155.11.71) 2010-03-06 16:20:10

El escenario que retratan en el artículo lo vivimos en Chihuahua, principalmente en Ciudad Juárez hace un año. La permisibilidad que dicen hay en las autoridades no es tal, es complicidad. Aquí se ha ido descubriendo que cuando va a ver una matanza retiran a la policía y militares del sector. Por eso nosotros decimos que son paramilitares. Coincidimos en que lo que nos queda es exigirle a los niveles de gobierno que hagan su trabajo, dejen a un lado lo de armarse, se vuelve la ley de la selva. Sería interesante que lean los diarios de Chihuahua, todo parece indicar que van hacia los mismos problemas.
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