El séptimo aniversario que este mes cumple Ríodoce, fue coronado el jueves 11 de febrero con dos certezas. Una de ellas es que a pesar de los años subsiste la solidaridad hacia este proyecto de parte de un importante sector, afectivo y plural, que es para nosotros tan vital como el agua para la sed. La segunda tiene que ver con la cuota de orgullo y satisfacción que le corresponde al semanario por el ímpetu que Javier Valdez le ha puesto para aportar a las letras sinaloenses su obra Malayerba, prohijada por la tenacidad de su autor y la convicción riodocesana de contar las historias cotidianas con las mismas palabras y sensibilidad que reclama el pueblo.
Reunidos en la Torre Académica de la UAS, me correspondió darle voz al efímero sentimiento festivo de mis compañeros fundadores de este periódico, Ismael Bojórquez, Javier Valdez y Cayetano Osuna, que todavía no acababa la breve conmemoración y ya nos reclamábamos habernos distraído de una misión todavía inconclusa. Dije ahí que la gente nos sigue preguntando por qué aquel 3 de febrero de 2003 sacamos el primer ejemplar de Ríodoce y para qué, siete años después, nos obstinamos en jugarnos la tranquilidad propia y la de nuestras familias, publicando el semanario.
Es entonces cuando nosotros guardamos silencio, para dejarle las respuestas al estridente lenguaje de la brutalidad que a diario horroriza a los sinaloenses; al bárbaro proceder de los políticos que mientras caen los muertos ellos se pelean por los despojos de una tierra ingobernada; al gemir de los pobres sujetos a políticas públicas que en vez de sacarlos del atraso parecieran pretender exterminarlos; al silencioso roedor de la corrupción que devora a mordidas lo que es patrimonio de todos y el lento transitar de los cortejos de niños y mujeres inocentes abatidos en el fuego cruzados de los cárteles de las drogas.
Ahí es donde a nosotros nos toca preguntar: ¿Acaso no es esto suficiente motivo para sacar los arrestos de un periodismo que antes de ver el miedo propio, miedo que en verdad tenemos, repare en el desamparo y turbación de miles de familias que han sido abandonadas frente a un crimen organizado cruel y mutante, mientras el Estado falla en su responsabilidad de hacer respetar, inclusive en respetar él mismo, la ley.
Todo en Sinaloa está salpicado de sangre; nada ni nadie escapa al ambiente de zozobra que reina a todas horas y en cualquier lugar. Pagamos las consecuencias de décadas de indiferencia ciudadana y políticos pusilánimes en el mejor de los casos, y cómplices en la peor de las circunstancias. La paz, la tranquilidad, la seguridad pública, se volvieron quimeras y sus antónimos una pesadilla de la cual no hemos podido despertar. Todos sabíamos que esto iba a ocurrir y nunca hicimos lo debido para evitarlo.
Al periodismo sinaloense le ha tocado pagar una lamentable cuota de sangre y horror en este clima de violencia y desgobierno. Nosotros mismos, en la madrugada del 7 de septiembre de 2009, fuimos objeto de un acto de intimidación por parte de sujetos que lanzaron una granada de fragmentación en la planta baja del inmueble que alberga las oficinas del semanario. Al evocar a los periodistas sacrificados y a las publicaciones que han sufrido atentados o amenazas, condenamos la impunidad que halla campo fértil en la apatía e incapacidad de las autoridades por investigar y castigar agresiones contra reporteros y medios.
Perdidos en tal atmósfera de incertidumbre, los medios de comunicación y los periodistas se han concentrado en buscar las formas de cuidarse a sí mismos, desatendiendo la función toral de guarecer un poco a la sociedad que mira caer los muertos, oye rugir los rifles y no sabe dónde protegerse. Es natural tener miedo, pero no es valiente correr primero sin procurar antes que los demás estén a salvo.
En Sinaloa, como en todo México, el oficio del periodismo enfrenta hoy la encrucijada más importante de su historia. La libertad de expresión es una especie de rehén que tenemos que rescatar entre el fuego cruzado de la alta delincuencia y la no menos brutal embestida de las mafias políticas. No es misión de los medios ni de los reporteros proveer a la población de chalecos antibalas, pero sí es obligación instruirla para que desde cada familia, desde cada persona, se proceda a identificar las amenazas y forjar los blindajes contra el crimen y la narcopolítica que penetran todo, que destruyen todo.
Seamos realistas: ahí está la ferocidad del narcotráfico, ahí está el azoro de la población. Nosotros no los pusimos, nosotros no los inventamos.
El silencio de los periodistas por miedo no es distinto a la apatía del Gobierno por indolencia o complicidad. La agobiante labor de investigar, sustentar y publicar, siempre con altas dosis de prudencia e inteligencia, es la única palanca que podrá sacar a la autoridad del hoyo hondo de la tolerancia y confabulación. El periodismo, no olvidemos, no es un empleo sino una pasión.
Por eso creemos que sería un error dar por muertas las libertades y las esperanzas, sin hacer el esfuerzo que nos corresponde, desde esta trinchera, para restablecerlas y exigirlas. Así vamos en este río remando contra la corriente. Así seguiremos en este afluente a veces rojo, a veces azul; en ocasiones turbio y otras transparente. De aguas casi siempre bravas, pero eventualmente serenas.
Mis compañeros fundadores de Ríodoce, los accionistas y quienes se han solidarizado con este proyecto, continuamos en las convicciones y motivos que dieron origen al semanario. Refrendamos aquello que ofrecimos hace siete años, referente a que Ríodoce es una aspiración de largo plazo que ha sobrevivido y resistirá durante muchas décadas. Malayerba, la columna de Javier Valdez, cuya recopilación da vida al libro que hoy se presenta, es un fruto más de la pródiga cosecha que empieza.
Aquí estaremos, dentro de un año, celebrando el octavo aniversario. Y la gente nos seguirá preguntando por qué lo hacemos.
Re-verso
Para atrás, tal vez para recordar;
hacia adelante, jamás transigir,
porque al hacer a este río fluir
en él los ideales habrán de remar.
Zafra de solidaridad
Por cierto que esta vez le tocó motivarnos a Federico Campbell, escritor y periodista de talla internacional, quien nos trajo razones para proseguir haciendo Ríodoce sin perder la vida en el intento. Otros años sentimos el abrazo amigo de Carlos Montemayor y Carlos Monsiváis, sin olvidar la presencia del argentino José Steinsleger, el colombiano Francisco Thoumi, el estadounidense Ethan Nadelman y los mexicanos Ricardo Ravelo, Luis Astorga, Humberto Brocca, el general Francisco Gallardo, José Ángel Pescador, Jorge Hernández Tinajero, Nery Córdova, Javier Pérez Robles y José Manuel Valenzuela, que en el 2008 participaron en el Foro Internacional sobre Drogas Ilícitas, Iniciativa Mérida y Experiencias de Despenalización, organizado en el quinto aniversario de este semanario.
¿Algo nos queda? La dulce cosecha de amigos. Es tiempo de decirles: ¡Gracias!
ana luz ruelas (IP:128.174.52.161) 2010-02-15 09:36:38
Estimado Alejandro,
Les mando un abrazo y mis deseos de que sigan siendo ejemplo de periodismo serio, reflexivo, valiente a veces. No es dificil serlo en Sinaloa, frente a un periodismo facilon, acomodaticio, que se alia a quien este a la mano.
Ana Luz
Francisco Javier Collantes (IP:189.174.27.107) 2010-02-15 11:23:37
Desde aqui les deseo lo mejor.No cabe duda que RIODOCE continua en la vanguardia, creciendo a pasos agigantados.Siete años asi lo demuestran, gracias a la objetividad y veracidad de la palabra prevalecen.Espero que siempre sigan con ese optimismo de lucha.Enhorabuena,deseandoles mas años de exitos.
Carlos Karam (IP:189.174.7.50) 2010-02-16 10:45:17
Alejandro, con mi admiración sincera a su ardua labor -y valiente, rayando en la temeridad- por preservar el espíritu y los fundamentos del verdadero periodismo. Enhorabuena y les deseo muchos años de trabajo para el bien de Sinaloa.
Estimados amigos y colegas: me da gusto confirmar que mi pronóstico, hecho hace siete años, de que Rìodoce se convertiría en una necesaria referencia periodística nacional se ha hecho realidad; aunque debo decir que solo en parte, porque el semanario es fuente obligada en ámbitos internacionales interesadas en entender al México del nuevo siglo.
Un abrazo
asi es amigo alejandro , un saludo, tanto a ti como a javier y tammbien a a su compañero bojorquez , no tengo el gusto de conocerlo , pero a oscar su hermano si y por tal lo conzco, ahora radico en los estados unidos, pero igual leo este atinado semanario con mucho gusto adelante chompiras
Santiago Creel Miranda no está confiado porque conoce la cancha que está pisando en su segundo intento por convertirse en el candidato del PAN a la Presidencia de la República.
Hay quienes afirman que con estas muertes se estaría inaugurando una nueva forma de matar, ¿usted qué opina? —le preguntó Ríodoce al director del penal de Mazatlán, Joaquín Melquíades Cervantes Gutiérrez, el pasado 25 de enero.
“Como indicios, quiero manifestarles que en la escena (del crimen) se aseguraron diez cascajos (sic) de arma de fuego y siete ojivas, posteriormente en un operativo implementado por la Policía Ministerial fue localizada y asegurada la motocicleta que utilizaron los autores materiales de este hecho criminal para retirarse de ese lugar, la cual cuenta con reporte de robo del 6 de enero de este año, robo que ocurrió en el puerto de Mazatlán”, dijo Marco Antonio Higuera Gómez, procurador general de Justicia del Estado.