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Por lo que se observa, la comunidad de la Universidad Autónoma de Sinaloa aprendió a sobrevivir en los extremos. Durante años la UAS padeció los excesos de los procesos electivos a su interior, donde las campañas para elegir rector, directores y consejeros universitarios, generalmente se desvirtuaban y en vez de actividades donde se privilegiaran los valores académicos y los perfiles, terminaban siendo campañas costosas, con fiestas, carnes asadas, acarreo y manipulación de votos, prevaleciendo la cooptación y control de maestros y alumnos, bajo ese esquema se eligió al ex rector Héctor Melesio Cuen.
De los excesos en sus procesos electivos, la UAS pasó a los excesos de autoritarismo. Con la reforma a la Ley Orgánica aprobada por el Congreso del Estado en julio de 2006, se centralizó completamente el poder en su entonces rector, Melesio Cuen, quien todavía a la fecha, usando el poder que no ha soltado, interviene en la selección de funcionarios, candidatos a directores y consejeros universitarios, manteniendo bajo su control las principales estructuras de mando de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
El desempeño del actual rector, Antonio Corrales Burgueño, está acotado por el poder de facto que ejerce Héctor Melesio Cuen, el cual trabaja bajo el mismo esquema gansteril de la Universidad de Guadalajara, donde los Padilla no sueltan el poder. Cuen en la UAS no ha soltado el mando, sino que pretende seguir controlando (y hasta hoy lo ha logrado) las estructuras y recursos de la UAS.
De los excesos en los procesos electivos, críticas y debates, la UAS pasó a la persecución de quien se opone a Cuen; el ex rector, usando el poder de la administración de la UAS y su fuerza, implementó campañas de persecución y medidas de represión contra quien lo cuestionaba o expresaba ideas contrarias. A la fecha, importantes espacios de la UAS, como Radio Universidad, están al servicio del ex rector, quien no solo hace proselitismo político usando sus micrófonos, sino que utiliza a empleados, socios y aliados, incluyendo al ex diputado federal Cárdenas Fonseca, para denostar y calumniar a quien lo critica.
Contraviniendo el espíritu plural y reflexivo que debe caracterizar a una comunidad académica, como lo mandata la Ley Orgánica de la UAS, y afectando el carácter cultural y académico que deben tener los espacios como Radio Universidad, en la institución hay persecución, descalificación y se fomenta el miedo a expresarse libremente, por la satanización y linchamiento que se emprende con quien disiente.
En la UAS se eliminaron los procesos de elección al interior, pero hoy paradójicamente, gran parte de sus funcionarios y directores andan en campaña política. En la UAS no hay participación de la comunidad para elegir a sus autoridades y está prohibido hacer proselitismo para elegir directores y funcionarios, pero abiertamente se están involucrando a ciertas estructuras y mandos de la UAS, que debieran ocuparse de actividades académicas, en el proselitismo político del ex rector, a quien promueven como candidato a gobernador.
Contradictoriamente con la reforma a la Ley Orgánica que se aprobó para prohibir las campañas al interior de la UAS, en horas de clases, en horarios de trabajo y con recursos de la institución se hace activismo político electoral, mientras que para elegir los mandos al interior está prohibido manifestarse.
Por la incongruencia de los partidos políticos, y ante la ausencia de liderazgos, no es de extrañar que el ex rector resultara candidato del PAN, del PRD, PT, Convergencia, o del PRI; el ex rector busca quien lo compre, usando para cotizarse la fuerza de la UAS y bajo un discurso hipócrita de que lo hace por el bien de la Universidad.
Es verdad que en Sinaloa todo se olvida, que el autoritarismo se presenta como excelencia, que la simulación se vende como modernidad, que la corrupción se oferta como eficacia y que lo “anormal” lo vemos como normal.
Pero algunos tenemos memoria y nos encargaremos de recordar que en la UAS se impidió la participación libre de la comunidad universitaria a partir del rectorado de Cuen, que el dominio y el control de facto que sigue ejerciendo es contrario a la “rebelión ciudadana” a la que hoy convoca; que con él llegó la inquisición y la persecución para quienes disienten, que su administración promovió y se benefició de la corrupción, que abusó de los recursos institucionales para su promoción personal y que al final de su administración no solo le heredó cargos a su familia y a sus hijos, sino que no soltó el poder y sigue usando a la UAS para provecho propio.
Cuen tiene derecho a buscar ser candidato, los partidos a aceptarlo y algunos de nosotros a decir lo que ha hecho y deshecho en la UAS.
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