Fiel al hábito de operar para su propia derrota electoral, el Partido Acción Nacional envió la semana pasada una señal atroz a las otras organizaciones políticas que se le han acercado para explorar la viabilidad de una alianza opositora en Sinaloa: incapacitado para armar coaliciones en su interior, el PAN más bien parece maniobrar para que el dominio de la camarilla en el poder —con Jesús Vizcarra, con Mario López Valdez o con cualquier otro— se extienda otro seis años en lo que sería el más vergonzoso fracaso de las huestes que proclaman la alternancia, pero que a través de sus hechos favorecen el continuismo priista.
Incapacitado para armar un macizo bloque interno que le permita al menos solvencia propositiva que atraiga a los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo, y Convergencia, el dirigente estatal panista, Francisco Solano Urías, acaba de darles la razón a quienes creen que su empeño por la alianza opositora no va más allá de las tazas de café y de las poses para las fotos de ocasión. La remoción de Yudit del Rincón como coordinadora de la bancada panista en el Congreso del Estado, representa un fuerte revés a la eventualidad de un pacto partidista en contra del PRI.
La avidez de Solano por demostrar quién manda en Acción Nacional le impidió guardar para mejor momento una decisión que si bien está dentro del marco de sus atribuciones, no era pertinente tomar en una coyuntura crucial para avanzar hacia la construcción de una fuerza mancomunada derecha-izquierda, que horas antes había hallado aliento en la concreción del pacto opositor en Durango.
A la oportunidad que el destino ofrece al PAN en “bandeja de plata”, Solano Urías está correspondiendo con desaires y autoritarismos. Devoto del mismo divisionismo que en 1998 y en 2004 hundió a las siglas albiazules en la mediocridad, para este 2010 ya dio la primera muestra de una vocación por fragmentar en vez de unificar primero a los suyos para estar en condiciones de sumar a los de fuera. Con qué cara habrá de proponer a perredistas, petistas y convergencistas que se aglutinen para sacar al PRI de Palacio de Gobierno, si él dispersa a los panistas en aras de un desplante intransigente.
Al PAN, antes que la ley mordaza colocada a Yudit del Rincón y la obsesión de Solano por imponer la consulta abierta como método de elección del candidato panista a la gubernatura, le es indispensable el acuerdo y la conciliación que se puede lograr incluyendo a los que piensen distinto por más que no se compartan sus posturas. No puede este partido asumirse como la conciencia crítica de la sociedad si dentro de sí reina la intolerancia.
Solano Urías cayó en la trampa que le puso el segmento de panistas mazatlecos, encabezado por Alejandro Higuera Osuna, quien desde hace años pretende la postulación al Gobierno de Sinaloa. Parapetando una supuesta defensa de la aspiración de Manuel Clouthier Carrillo, el Diablo Higuera tiende a reeditar aquella pelea que hace seis años libró para impedir que Heriberto Félix Guerra fuera el abanderado panista en la contienda por la gubernatura, pero sirviendo más a una estrategia de Juan Millán que blandiendo una auténtica ambición personal.
Esta historia se repite e irremediablemente le corresponde igual desenlace. Visible simpatizante de la alianza entre Juan Millán y Mario López Valdez, a Higuera Osuna le tocará hacer el trabajo sucio para partir al PAN en varias disidencias y tronar así la probabilidad de una alianza que pueda servirle de plataforma a un externo como Manuel Clouthier Carrillo, Héctor Melesio Cuen Ojeda o cualquier otro. Para el ex alcalde de Mazatlán una coalición opositora sin Malova no tendría razón de ser, como tampoco puede concebir la candidatura de un panista que no sea él mismo.
Sin embargo, lo más grotesco es corroborar la falta de oficio político de Solano Urías para manejar hábilmente esta complicación que en las filas del PAN anuncia rompimientos que sin duda repercutirán en la conformación de una alianza con el PRD, PT y Convergencia. En Oaxaca y Durango las dificultades para arribar a una fórmula de unificación de siglas se dieron por las obvias diferencias ideológicas entre los partidos, pero en Sinaloa son los mismos panistas los que no se pueden aliar entre ellos mismos y así se invalidan para ir en busca de adeptos a la causa de la alternancia. Al desquiciar al dirigente estatal, al grado de llevarlo a derrumbar a manotazos los vislumbres de un castillo de arena llamado alianza opositora, quienes salen ganando son los que se resisten a soltar el control político de Sinaloa, llámese la dupla Aguilar-Vizcarra o Millán-Malova.
Y en la comodidad de un panismo reincidente en las reyertas domésticas, un PRI acusado de narcopolítica y en guerra frontal por aquella silla que hace millonarios a quienes se sientan en ella, se acerca más a otro periodo en que nadie sabe cómo lo va a aguantar Sinaloa.
Re-verso
Vuelve el PAN a las andanzas,
pues con ese desdén que mata,
con la izquierda teje alianzas,
y con la derecha las desbarata.
El gran robo
La fragilidad del sistema bancario mexicano quedó en evidencia el reciente 15 de enero cuando talentos criminales supuestamente ajenos a las instituciones financieras vaciaron las tarjetas de nómina de miles de sinaloenses, sin que alguna autoridad haya dado una explicación sobre ese robo masivo. Solo en este país puede pasar que a los asalariados se les despoje impunemente de sus sueldos y que los bancos respondan con un afrentoso “usted disculpe, en 40 días les devolvemos su dinero”. Casi por nada varios ahorradores entraron en pánico y retiraron sus cuentas al saberlas en manos no seguras.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Quién cometió el gran asalto cibernético? ¿Por qué tanto hermetismo bancario? ¿A quién o a qué protegen? ¿Y el Gobierno? ¿Y el Instituto de Protección al Ahorro Bancario? ¿Y la Comisión Nacional de Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros? Pura estructura burocrática y cara que no sirve para nada.
Es que en México cualquier cosa puede ocurrir.
Reír llorando
Cautivos del miedo y de la impotencia que los secuestra en mazmorras de ingobernabilidad, los mazatlecos inician esta semana sus fiestas del carnaval como una oportunidad para escapar de sus males cotidianos y obsequiarse algunas horas de oropel, pirotecnia y confeti. Frente al crimen acechante, lo que le suceda a esta gente tan bullanguera e insumisa será responsabilidad de los tres niveles de Gobierno que sirven de comparsa a la delincuencia.
Ante las exigencias de la clase política para que no se meta en el proceso electoral y para que sí lo haga, el gobernador Mario López Valdez promete públicamente lo que no puede cumplir por la vía de los hechos porque para nadie es un secreto que tiene candidatos, que los apoya y que incluso ya calculó que Josefina Vázquez Mota no logrará repuntar en la carrera presidencial, de ahí su rechazo al espaldarazo público que le pide el PAN.
El narcotraficante sinaloense, Víctor Emilio Cázarez Salazar, fue detenido en la ciudad de Guadalajara el 8 de abril pasado y la policía mexicana —hasta el cierre de la edición el viernes por la noche— lo tiene en custodia.