>>Llega a Mazatlán el nuevo método de colgar en puentes a los ejecutados
En el mes de enero, a la ejecución, decapitación y mutilación de las víctimas se sumó el método de colgar en el puente Río Presidio a los asesinados, algo que en la historia reciente del crimen organizado no se había visto en Mazatlán.
“Aquí está su gente, Santiago Lizárraga y Eulalio Tirado, así van a terminar todos los Z y los que los ayuden, Atte Gente Nueva”, decía el narcomensaje escrito en la manta dejada en la persona encontrada ejecutada y colgada en el puente del Río Presidio de la sindicatura de Villa Unión, a las 3:20 horas del miércoles 27 de enero.
De acuerdo con la información oficial, la víctima que se encontraba con las manos esposadas hacia atrás y que vestía solo boxers, color blanco, fue identificada como Víctor Paúl Herrera, de 29 años de edad, de ocupación gallero, originario de Villa Unión.
Faltaban cuatro días para que terminara enero fúnebre, pero a las 3:15 horas, ese mismo día en las avenidas Juan Pablo II e Insurgentes, fue encontrada otra persona tirada que llevaba por nombre Víctor Manuel Corrales Leal, de 27 años de edad, de oficio albañil, también oriundo de Villa Unión.
Según el reporte policiaco, el occiso fue “encontrado completamente desnudo, solamente con una sábana blanca puesta en sus partes nobles, asimismo, tenía enredada cinta color negra en el cuello y presentaba varias lesiones”.
En la escena del crimen se encontraba una cartulina color rosa con letras café que decían: “Otro… más los que siguen… Atte… GN”.
Las ejecuciones traen a la memoria la narcoguerra que se intensificó allá por los meses de agosto y septiembre de 2009, con los cuerpos decapitados y descuartizados encontrados con sus respectivos narcomensajes, en las avenidas Juan Pablo II e Insurgentes, y la Zona Dorada de Mazatlán.
La ola de ejecuciones que ha azotado a Mazatlán durante enero de 2010, algunas con narcomensajes, tiene ecos de aquella narcoguerra que no tiene tregua para ninguno de los grupos delictivos que se disputan la plaza en la zona sur del estado.
El martes 12 de enero fue encontrado el cadáver de una persona ejecutada dentro de una bolsa de plástico, color negro, en el camino de terracería que conduce hacia el rancho La Culebra, a unos 50 metros al norte de la carretera Habal-Cerritos.
El narcomensaje encontrado sobre el cuerpo del finado decía: “Aquí mandamos nosotros, Atte. Beltrán Leyva y familia Tirado, nota: síganos balaceando casas acá los esperamos en Guamúchil sigue rifando el 4”.
El miércoles 13 de enero, otra persona ejecutada fue encontrada tirada por el camino vecinal Vainillo-Recodo, a casi 500 metros antes de llegar al poblado El Vainillo, con su respectivo narcomensaje que decía: “Esto les va a pasar a toda la gente que se meta con la familia Tirado Lizárraga y Los Zetas, Atte. El 4”.
El hallazgo
El domingo 24 de enero, a las 13:45 horas, policías municipales reportaron que mientras transitaban en sus patrullas por la carretera Habal-Cerritos, a la altura del camino que conduce al poblado La Culebra, encontraron dos bultos color negro y junto a ellos una cartulina color verde fosforescente con una leyenda que decía: “Son órdenes del señor bajador y los que siguen de todos modos tu familia me las va a pagar por lo que me robaste hijo de tu puta madre”.
Las autoridades después informaron que el contenido de las dos bolsas de plástico color negro eran partes humanas de una persona no identificada.
El miércoles 20 de enero, a las 7:00 horas, Héctor Ignacio Topete Moreno, alias el Tito, de 45 años de edad, originario de Agua Verde, Rosario, fue encontrado decapitado en el camino de terracería de la comunidad El Vainillo, sindicatura de Villa Unión; la cabeza de la víctima fue hallada a unos metros de distancia.
El mismo día, pero a las 19:00 horas, en la calle Apolo del fraccionamiento Alameda, en Mazatlán, fue encontrado un hombre estrangulado, torturado y mutilado pues tenía los dos dedos meñiques y con una navaja o arma punzocortante le marcaron la letra “H” en la parte izquierda del tórax.
En ese escenario, a excepción del método de colgar a las víctimas en los puentes que es nuevo en Mazatlán, la narcoguerra no se diferencia mucho de los métodos de ejecución utilizados desde 2008 hasta la actualidad.
Santiago Creel Miranda no está confiado porque conoce la cancha que está pisando en su segundo intento por convertirse en el candidato del PAN a la Presidencia de la República.
Hay quienes afirman que con estas muertes se estaría inaugurando una nueva forma de matar, ¿usted qué opina? —le preguntó Ríodoce al director del penal de Mazatlán, Joaquín Melquíades Cervantes Gutiérrez, el pasado 25 de enero.
“Como indicios, quiero manifestarles que en la escena (del crimen) se aseguraron diez cascajos (sic) de arma de fuego y siete ojivas, posteriormente en un operativo implementado por la Policía Ministerial fue localizada y asegurada la motocicleta que utilizaron los autores materiales de este hecho criminal para retirarse de ese lugar, la cual cuenta con reporte de robo del 6 de enero de este año, robo que ocurrió en el puerto de Mazatlán”, dijo Marco Antonio Higuera Gómez, procurador general de Justicia del Estado.