Los procesos de definición de candidatos con miras a las elecciones del 4 de julio han entrado en cierto pasmo a pesar de lo agitada que ha estado la contienda interna del PRI, una guerra que ya se veía venir desde hace mucho tiempo. Por lo pronto, ningún partido definirá candidaturas hasta los últimos días de marzo o los primeros de abril. Y es que todos están volteando hacia el PRI para ver qué pasa. Hasta el PAN. Los partidos que trabajan sobre la “gran” alianza opositora —a ver si el monte no pare un ratón— ya se dijeron todo lo que tenían que decirse, porque nadie espera que discutan con profundidad un eventual plan de gobierno conjunto que armonice al menos algunas líneas programáticas a pesar de su diversidad. Así que se han sentado a esperar el desenlace en el PRI.
En este partido, mientras tanto, las cosas siguen su curso normal: el gobernador Jesús Aguilar sosteniendo hasta la ignominia las aspiraciones del alcalde de Culiacán Jesús Vizcarra; este entregando obras y repartiendo sonrisas como si nada estuviera pasando a su alrededor; y Mario López Valdez en su juego de apretar hasta el final de la contienda interna, pero midiendo siempre los eventos y las palabras, en una actitud tan institucional, que más bien parece de sometimiento previo.
Esto último reflejó el evento político-electoral que el sábado antepasado tuvo Malova en el PRI y que anunció como tercer informe de labores en el Senado de la República, y que no rebasó ni sus propias expectativas. Pero, además, confirmó lo que desde hace semanas se ha venido diciendo en muchos círculos, aunque abunden todavía, a pesar de todo los indicadores, los que piensan con el “corazón”: el gobernador tiene, hasta ahora, todos los elementos para imponer a Jesús Vizcarra Calderón como candidato del PRI a la gubernatura. Fue un evento lucidor, a la más vieja usanza priista, con acarreados, pase de lista, pago por asistencia, tortas, música y baile, pero con la ausencia total de la estructura del partido, lo cual significa que los misiles lanzados contra el alcalde de Culiacán, desde el propio interior del PRI, no han hecho ninguna mella en el engranaje interno que al final decidirá quién representará al PRI en la lucha por la gubernatura.
Jesús Aguilar Padilla, por su parte, está dando muestras de no ceder en lo que para él es una regla del sistema priista: él y nadie más debe elegir a su sucesor. Así lo piensa y así lo ha expresado: “El sistema está hecho para que yo decida quién va a ser el candidato”. Pero trae extraviado el significado de la sensatez pública. Las respuestas que le dio al diario Reforma, —el mismo que publicó las fotografías donde aparece Jesús Vizcarra y en la que presuntamente también está Ismael Zambada García—, cuando le preguntaron sobre Vizcarra fueron un exceso. Ese “yo avalo 100 por ciento su conducta” fue un innecesario desfiguro en medio de una desfigurada contienda interna llena de golpes bajos de ambos frentes.
¿“Nuevos tiempos”? En Sinaloa no. Por el contrario, Juan Millán se encargó de confirmar la regla de los gobiernos priistas y Aguilar no se ha separado un dieciseisavo de pulgada en lo que concierne a la sucesión. Y así se irá hasta que tenga que ratificar, si así ocurre, la decisión que tomó hace mucho tiempo, tal vez desde antes de llegar a la gubernatura, por pactos y compromisos que se pueden sospechar aunque no se tenga la certeza.
El equipo del gobernador ha evaluado los daños que han causado a su proyecto las embestidas del fuego amigo, y hasta ahora han concluido que no detienen la carrera de Vizcarra Calderón. Ni siquiera el hecho de que fueran ciertas las averiguaciones previas supuestamente abiertas por la PGR en contra del empresario, bajo la presunción de lavado de dinero. Y solo ven un escenario adverso a la terquedad de imponerlo: que aparezca como indiciado. Si las averiguaciones publicadas por el columnista Carlos Ramírez la semana pasada existen, entonces se mantienen en reserva, como decenas de miles más, o de plano se desecharon. Pero si la PGR abriera estas u otras indagatorias y Vizcarra apareciera como presunto responsable de un delito de esta naturaleza, entonces sí metería en un aprieto ya no solo al gobernador, sino también al CEN del PRI. Porque hasta ahora Beatriz Paredes ha estado apoyando a Jesús Aguilar para sacar adelante a su compadre y socio, pero no necesariamente sería igual en un escenario más complicado. El impacto que pudiera tener para el partido un candidato con tantos agravantes podría afectar la ruta del partido rumbo al 2012, y esa preferirían mantenerla a salvo.
De hecho, en el cuarto de guerra del Gobierno estatal han estado esperando desde hace varias semana que sea publicada la fe de bautizo que supuestamente une en compadrazgo al alcalde y al Mayo Zambada, pero aún en este caso aseguran que tienen preparada una respuesta, y calculan que el impacto mediático no afectaría la imagen del ganadero al grado de que tengan que retirarlo de la contienda.
Lo que es indudable es que, si Jesús Vizcarra logra la candidatura, el tema de la narcopolítica tomará auge en México —eso sí sería inevitable— y esto podría dar pie a medidas del Gobierno federal que hasta ahora han estado ausentes en su estrategia para combatir al crimen organizado. No sería aceptable, desde ningún punto de vista, que en el sexenio que el presidente de la República le declaró al narcotráfico una guerra sin cuartel, en Sinaloa, cuna del narcotráfico, asuma el poder un hombre con esa sombra, aun cuando la ley no le hubiese comprobado nada. Un hecho así vendría a reforzar la percepción pública de que la política de Calderón contra el narcotráfico ha sido un fracaso. Y el Gobierno no se puede dar el lujo de alimentar esa creencia. Además, el hecho marcaría un parteaguas en el país. Y Aguilar Padilla pasaría a la historia no por lo que hizo o dejó de hacer en sus seis años de gobierno, sino por esto. Solo por esto.
Bola y cadena
POR LO PRONTO, LOS OPERADORES de Jesús Vizcarra siguen dando respuesta a las encuestas de El Debate, que mantienen arriba al senador Mario López Valdez; hace días se publicaron los “resultados de una medición hecha por MM Études Politiques, una encuestadora dirigida por Lucila Fragoso (quién sabe quién será) y Javier Montejo Uribe, presidente del Consejo Nacional de la Micro y Pequeña Empresa, A.C. (mucho gusto), que ubica al alcalde de Culiacán muy por encima del Malova (¡cáspita!).
Sentido contrario
LO MALO PARA MELESIO CUEN es que ni en estas sospechosas encuestas su nombre aparece ni por asomo. Esto a pesar de los 80 mil afiliados que dice tener Cuenta conmigo en todo el estado.
Humo negro
El HECHO OCURRIDO EN LOS MOCHIS, donde un auto de una empresa radiodifusora fue incendiado, al tiempo que se amenaza a los periodistas, no tiene precedentes en Sinaloa. Esto obliga al gremio a cerrar filas en defensa del oficio y debiera comprometer al Gobierno, de todos los niveles, a garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión. No hacerlo abonaría a la barbarie que ya se respira en las calles de Sinaloa, provocada por la violencia demente de los cárteles de la droga.
Santiago Creel Miranda no está confiado porque conoce la cancha que está pisando en su segundo intento por convertirse en el candidato del PAN a la Presidencia de la República.
Hay quienes afirman que con estas muertes se estaría inaugurando una nueva forma de matar, ¿usted qué opina? —le preguntó Ríodoce al director del penal de Mazatlán, Joaquín Melquíades Cervantes Gutiérrez, el pasado 25 de enero.
“Como indicios, quiero manifestarles que en la escena (del crimen) se aseguraron diez cascajos (sic) de arma de fuego y siete ojivas, posteriormente en un operativo implementado por la Policía Ministerial fue localizada y asegurada la motocicleta que utilizaron los autores materiales de este hecho criminal para retirarse de ese lugar, la cual cuenta con reporte de robo del 6 de enero de este año, robo que ocurrió en el puerto de Mazatlán”, dijo Marco Antonio Higuera Gómez, procurador general de Justicia del Estado.