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Sr. Director:
Por medio de este escrito estamos comunicando nuestro descontento ante el personal que labora en el Juzgado Primero Familiar ubicado en la ciudad de Mazatlán, ya que en dicho lugar existen muchas irregularidades y corrupción, empezando por el titular, el C. juez Oswaldo Flores Mora.
El juez antes mencionado está coludido con sus cómplices nombrados por él mismo, los peritos, doctor López Vidal, adscrito al ISSSTE y el ingeniero Francisco Murrieta, que al realizar los peritajes, llámense avalúos o estados de interdicción, cobran elevadas cantidades a los infortunados que caen con ellos.
Y qué decir de las secretarías de acuerdo, en especial la secretaría segunda, cuya titular es la licenciada Mirna Chávez Pérez, la cual pide al público desde comida hasta dinero, comprometiéndose a agilizar los trámites, a darles fechas más próximas para audiencias o bien, ponerse del lado de algunas de las partes según sea el caso y todo está ocurriendo con conocimiento del juez, el cual lo permite sin ninguna objeción.
De ahí pasamos al personal de archivo, una tal Minerva y un tal Fernando, los cuales dan una atención pésima al público en general, de manera prepotente y grosera; cabe destacar la peste a alcohol que muy frecuentemente despide el tal Fernando al estar atendiendo al público, a los cuales suele pedirles una ayuda económica para poder buscarles y mostrarles los expedientes.
Agréguele a lo anterior que muy frecuentemente ellos mismos le dicen al público que su horario de trabajo es de 9:00 a 14:30 horas, cuando la verdad es que la jornada de trabajo es de 8:00 a 15:00 horas.
Pasemos a los actuarios, en especial un tal señor Alfredo Aguiar, quien no da paso sin huarache y suele cobrarles a los licenciados litigantes para ir a hacer las notificaciones.
Y no podemos olvidarnos de la señora Magdalena, que es la encargada de entregar los oficios y copias certificadas las cuales entrega mediante propinas que pide “por debajo del agua” para poder entregar los oficios y las copias certificadas el mismo día, las cuales casi siempre está certificando un tal Cipriano Valenzuela.
El tal Cipriano es psicólogo del juzgado y anda sumido en su autismo de “aviador” pues la mayor parte del tiempo se le puede observar haciendo nada o ausente del juzgado, que es su lugar de trabajo.
Señores magistrados, “metan en cintura” a los servidores públicos antes mencionados, ya que personas como estas retrasan el progreso del estado y denigran a las instituciones con su prácticas corruptas y deshonestas al trabajar con tal impunidad y creerse intocables.
Sin más por el momento, nos despedimos esperando que al expresarles nuestras inconformidades se den cuenta y sea un parteaguas para acabar con la corrupción e impunidad con la que operan estos seudoburócratas.
Ofrecemos disculpas por hacer nuestra denuncia por este medio y forma porque en otras ocasiones, al presentar nuestra queja, nos han respondido con tremendas represalias.
Atentamente:
Ciudadanos inconformes contra corrupción
Mazatlán, Sinaloa, 21 de diciembre de 2009.
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