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Sentimientos y epístolas es el libro escrito por Elsie Cota Ramos, la querida bailarina y coreógrafa culichi que recorrió el mundo en su juventud. Este título retrata exactamente su contenido, porque Elsie recopiló apuntes, fotos y recuerdos de muchos tramos de la historia que le tocó vivir y nos narra los sentimientos que la embargaron en cada etapa.
El Teatro Socorro Astol estaba repleto y pendiente de lo que ahí se mostraba; quizás sea un libro hecho de recortes y recuerdos, pero estos fueron recolectados a lo largo de una vida que se topó con muchos personajes importantes del pasado siglo veinte.
Mezcla de autobiografía y epistolario, Elsie Cota nos narra su vida como bailarina durante la época de oro de la danza contemporánea en México, como maestra de danza tanto en Cuba como en nuestro estado, así como militante feminista.
En edición de lujo, al conjuntar esfuerzos del Instituto Sinaloense de Cultura, la Universidad Autónoma de Sinaloa, el Ayuntamiento de Culiacán, la Coordinación de Comunicación de Gobierno del Estado y el Instituto Sinaloense de Mujeres, es un libro que se ilustra con fotografía, dibujos, recorte de diarios y documentos diversos de su recorrido por el mundo a través de la danza desde 1953.
Los comentarios sobre esta publicación estuvieron a cargo de Patricia Aulestia, presidenta de la Federación Mexicana de Profesionales de la Danza, Rocío Sagaón, Premio Nacional de Danza José Limón en 2002 y César Delgado, crítico nayarita de la danza, y como moderadora, Alicia Montaño. Todos indicaron que en este libro se cuentan historias del mundo cultural que de otro modo no se conocerían.
Así como en esta ocasión Elsie logró reunir a muchos de sus amigos en este teatro, el día 14 de noviembre se presentó este libro en el Teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México, en el marco de la Trigésima entrega del Premio INBA-UNAM del Concurso de Creación Coreográfica Contemporánea.
Más que un mérito literario, la publicación que nos presenta Elsie Cota tiene el mérito de la disciplina de un investigador social, tal como lo señaló Rocío Sagaón, pues tuvo el cuidado de guardar y atesorar constancias de lo acontecido en su vida, al ser protagonista de actividades dancísticas, inspiración de pintores, símbolo de identidad de lo mexicano, pero sobre todo su esfuerzo por brindar a muchos, sin importar su condición, la capacidad de bailar como un festejo de vida.
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