Ladrones que parecen clientes PDF Imprimir E-Mail
Redacción   
Lunes 06 de julio de 2009

>>Llegan bien vestidos, en buenos autos y de pronto… ¡Esto es un asalto!

Era joven, de algunos 20 ó 23 años. Su apariencia, casi impecable, concordaba con el auto del año que lo esperaba fuera de la farmacia a la que bajó a comprar refrescos, comida o simplemente unos chicles. Entró hablando por teléfono. Vio la mercancía. Hizo tiempo. Los empleados no le tomaban importancia, se dedicaban a su trabajo de atender a otros clientes o acomodar los medicamentos al fondo del local.

El muchacho, como cualquier otro cliente, se acercó a la caja, intimidó al empleado, lo amenazó tratando de no causar revuelo en el lugar. Pidió todo el dinero. Los demás trabajadores no entendían lo que pasaba, luego les fue muy obvio, era un asalto. El delincuente entró en su papel, profirió amenazas al que volteara o se moviera. Se apresuró a tomar el dinero, salió del local y subió al auto que se alejó sin dejar rastro.

El alcalde Jesús Vizcarra Calderón reconoció la semana pasada que, pese a las medidas implementadas, los robos a comercios se han incrementado en un 19 por ciento con relación a 2008. Cada día, agregó, se cometen ocho asaltos, en promedio.

Sin embargo, este modo de operar de los delincuentes no es nada novedoso, dijo en entrevista José Luis Aispuro Calderón, presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Culiacán (Canaco), puesto que desde hace tiempo se le ha venido viendo en todos los comercios, desde ferreterías hasta farmacias.

“Este asaltante ya tenemos tiempo viéndolo, es un asaltante que se hace pasar por cliente que va y te compra, que, incluso, al momento que tu le surtes el producto y te pide la cuenta es cuando te asalta”, indicó.

Respecto a las características de estos ladrones, el presidente de Canaco mencionó que no tienen particularidades extraordinarias o distintivas que los identifiquen a simple vista. “No hay una característica especial, donde digamos nosotros que viene drogado, embarrado de resistol; es una gente que llega normal a comprar a un comercio”.

Por su parte Ricardo Carrillo, jefe de seguridad de farmacias Farmacón —negocio que, de acuerdo a lo señalado por Aispuro Calderón ha sido de los más golpeados por los asaltantes— coincidió con el presidente de Canaco al decir que no se puede distinguir entre clientes y robadores; de igual forma opinó que quizá estas personas, que en ocasiones también se ven como padres de familia, han optado por dedicarse a robar debido a que se quedaron sin trabajo.

Asimismo, Ricardo Carillo declaró que generalmente los delincuentes de este tipo llegan e intimidan de manera verbal a los empleados sin llegar a sacar algún arma, no obstante, agregó que existen otros, generalmente menores de edad, que sí muestran sus armas y agreden a los trabajadores.

María Adriana, empleada de farmacias Farmacón, y a quien le ha tocado estar en tres de los 258 asaltos que han ocurrido en ese comercio de enero a la fecha, corroboró a Ríodoce lo dicho por el presidente de Canaco y al jefe de seguridad de Farmacón, ya que aseguró que este tipo de ladrones son difíciles de identificar debido a que su aspecto no los delata.

“Estos que nos han asaltado se ven bien vestidos y a veces traen carro bueno, traen carro nuevo; a veces entra un cliente y preguntan: ‘A poco los acaban de asaltar’, pues se acaban de subir a un carro, como que otra persona los está esperando afuera” relató.
 

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