Presentaron la novela Casi nunca, Premio Herralde 2008.
La invitación a escuchar a Daniel Sada, con el pretexto de presentar su novela Casi nunca hizo que el salón de la planta baja del Casino de la Cultura se llenara y se llenara de mucha gente interesada en la cultura y sobre todo, muchos escritores sinaloenses. Y cómo perderse de oír a este escritor, del que Carlos Fuentes pronosticó “será una revelación para la literatura mundial”.
La plática de Sada es amena y muy enriquecedora, llena de anécdotas y de análisis de lo que es el oficio literario. Sentencia por ejemplo que “el arte poético ante todo es un embeleso por el mismo lenguaje”, pero por otra parte advierte que “el arte no es una aclaración, sino un misterio que se perpetúa; quien busque en el arte aclaraciones o recetas para vivir, eso no está en la literatura, sino en la psicología y textos de superación personal… en la novela se entra en un mundo enigmático, inasible”.
Cuenta Daniel Sada (1953) que él conoció la literatura a partir de los libros que tenía una profesora en su pueblo de Sacramento, pero que sólo conoció la literatura clásica. Fue hasta que se traslada a vivir a la Ciudad de México cuando descubre que la literatura no era un hecho pasado, sino que había literatura contemporánea, de la guía de Rulfo y de Elizondo en la confección de la narrativa.
Otro consejo que dio a los que lo escuchaban es que a diferencia de la narrativa del siglo XIX, donde aún no existía la televisión, estaba en pañales la fotografía y los viajes eran más difíciles, por lo que los lectores agradecían extensas descripciones, en la literatura actual las descripciones tienen que ser rápida y precisa, que solo marque lo más sustancial de un lugar.
La novela Casi nunca ganó en noviembre de 2008, por unanimidad, el Premio Herralde, en su emisión 26, editada por Anagrama. La trama de Casi nunca retrata una relación amorosa a tres bandas entre un ingeniero agrónomo, una prostituta y una ilustre señorita. La historia comienza cuando Demetrio Sordo, aburrido de su quehacer, decide darle un giro a su vida practicando sexo con una prostituta. Con el tiempo se deshace de esa relación y al tiempo comienza otra, un largo noviazgo donde tiene que respetar a Renata, hasta casarse con ella.
Daniel Sada (Mexicali, 1953), estudió periodismo, Muchos estudiosos consideran que Sada es un literato que revisa exhaustivamente sus textos, “orfebre para quien cada palabra pesa en oro”, comenta Christopher Domínguez, y con una de sus obras anteriores, Porque parece mentira la verdad nunca se sabe, ha comentado Juan Villoro que se renovó la novela mexicana.
En Casi nunca, Sada utiliza neologismos para rescatar lenguajes perdidos. Nos habla de que la gente transforma las palabras, por ejemplo, pueden decir nopalera, nopalal, nopalerío, deformando pero enriqueciendo el significado pero sin perder la vertical, el sustrato es nopal, y con estos cambios dicen mucho más. Plantea que si todos habláramos de manera perfecta, tal como lo plantea Alfonso Reyes, todos tendríamos que hablar y escribir en latín, porque el español es ya una deformación, “los lenguajes están contaminados y hay demasiados equívocos, esto quiere decir que el lenguaje está más vivo que nunca… No podemos apelar por una defensa del español a ultranza porque no existe, no hay pureza, hay contaminación constante y eso es lo que le da diversidad al lenguaje y dinámica al vocablo”.
Sada ha sido merecedor del Premio Xavier Villaurrutia, en 1992, por Registro de causantes. En 1999 gana el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares, por Porque parece mentira la verdad nunca se sabe. En 2006 le otorgan el Premio Nacional de Narrativa Colina para Obra Publicada, por su novela Ritmo Delta, y la novela que vino a presentar ganó por unanimidad en 2008 el Premio Herralde de Novela.
Casi nunca, comentó al final de la presentación el autor, está contemplada para ser llevada al cine, pero como la historia está situada en los años 40, la producción sería cara, por lo que está esperando una resolución. Otras obras de Sada que han sido filmadas son Una de dos y El Guapo, esta última basada en su novela Luces Artificiales.
Guasave.- “Uta madre, los sicarios”, dijo en voz baja aquel escuálido joven a su esposa cuando ambos aguardaban a la entrada del Hospital General de esta ciudad a que una de sus familiares sanara.
Hay quienes afirman que con estas muertes se estaría inaugurando una nueva forma de matar, ¿usted qué opina? —le preguntó Ríodoce al director del penal de Mazatlán, Joaquín Melquíades Cervantes Gutiérrez, el pasado 25 de enero.