|
Surgen probables nexos gatilleros-policías
LOS MOCHIS, 25 de agosto de 2008. La investigación del asesinato de un ganadero y agricultor residente de La Mesa del Frijol, Sinaloa, territorio controlado presuntamente por el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, fincó la sospecha de que policías preventivos podrían estar cooptados por gatilleros.
Y es que cuando Raúl Bejarano Vázquez, de 40 años de edad, quedó inerte con cinco balazos calibre .45 en la cabeza, frente a su casa en el fraccionamiento Las Delicias, se vieron patrullas rondando el lugar.
Incluso, testigos revelaron al fiscal Rosario Flores que una patrulla de la Policía Municipal abrió camino para que pudieran escapar los diez o doce gatilleros que habrían realizado la ejecución, y que viajaban en un Bora y en un Jetta, ambos de color blanco.
La noche en que Bejarano Vázquez fue asesinado —revelan las investigaciones—, convivía presuntamente con dos pilotos aviadores a las afueras de su hogar. Uno de esos pilotos era hijo de un propietario de aerotaxis de Guasave quien fue asesinado a tiros y que en el 2003 una Base de Operaciones Mixtas y Urbanas (BOMU) le había incautado una avioneta en San José de Gracia, porque uno de los pasajeros fue descubierto con dos kilogramos de heroína.
Esa noche de fin de semana, indican las pesquisas ministeriales, una patrulla fue vista pasar frente a la víctima. Pocos minutos después y, tras el paso de la unidad oficial, arribaron los dos autos blancos. De ellos bajaron varios tipos encapuchados y armados con pistolas, quienes se abalanzaron sobre Bejarano Vázquez y, tras forcejear, le dispararon a quemarropa en la cabeza. A los dos acompañantes del “sierreño”, los gatilleros les perdonaron la vida y se les permitió huir.
Es entonces, como lo afirman los testigos que pidieron anonimato, que el Jetta y el Bora salieron a toda velocidad flanqueados por una patrulla.
Tras el crimen, las corporaciones se movilizaron pero los delincuentes ya habían ganado terreno.
La posibilidad del nexo gatilleros-policías preventivos fue confirmada algunas 12 horas después del crimen, cuando un alto jefe municipal pidió hablar con el agente ministerio público del fuero común auxiliar y que estando de vacaciones había levantado actuaciones en el sitio de la ejecución. Ese jefe preventivo se rehusó a hablar con el jefe policiaco, quien es el que encabeza la indagatoria del asesinato.
El Departamento de Inteligencia de la Policía Municipal informó que la noche del crimen las patrullas a las que se les asignó el cuadrante de Las Delicias eran la 1382 y la 1383.
|