>>Anuncian al “penal de la 300” como de “máxima seguridad”
Considerado por más de seis años el “elefante blanco” del Gobierno federal, el penal ubicado en la calle 300, proyectado como de seguridad mediana, ha causado polémica desde que se empezó a construir y hasta que quedó concluida.
Ubicada a 16 kilómetros de la cabecera municipal, la nave fue construida sobre una superficie de 16 hectáreas y dotada de edificios verticales, para albergar hasta 800 reos. Fue construida en el 2002 muy cerca de localidades pobladas colindando con los ejidos La Chuparrosa, el Estancón y Agua Blanca, que conforman más de un millar de habitantes que al momento de la polémica permanecen temerosos.
Recientemente Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública del Gobierno federal, anunció lo que meses atrás ya se había ventilado: la Secretaría de Gobernación había optado por cambiar de mediana a máxima seguridad “la prisión de la 300”, pero su homóloga en el organigrama estatal, Josefina García Ruiz, negó que dicha prisión vaya a operar como cárcel de seguridad máxima, contradiciendo al titular de la SSP federal.
“Las instalaciones no están diseñadas para ser un penal de máxima seguridad, por lo tanto han sido consideradas hasta ahorita por parte de la SSP y la SSP federal de mediana seguridad”, dijo.
La indignación
Para el sector productivo, la instalación de un penal de máxima seguridad constituye una burla a la voluntad de sus habitantes. Roberto Meza Cruz, presidente de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia de Guasave, recordó que cuando fue sometido a consenso entre las cámaras de la Canaco, Canacintra, Ejecutivos y otros organismos empresariales, la posibilidad de habilitar el penal de la discordia de mediana a máxima seguridad, el sentir fue unánime en el sentido de rechazarla, debido a considerar el riesgo de perder en su totalidad la seguridad del municipio.
“En esa ocasión nos dejaron tranquilos (el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento) con anuncios oficiales donde los jefes del Ejecutivo estatal y municipal precisaron que el reclusorio sería de mediana seguridad por lo que todos respiramos tranquilos, pero ahora nos salen con que siempre sí. No sé a qué estamos jugando”.
Anticipó que el traslado de reos de alta peligrosidad, que destacan secuestradores, narcotraficantes y asesinos, sus bandas y sus familias se asentarán en Guasave, adquirirán propiedades y la tranquilidad de Guasave se perderá para siempre.
El alcalde Jesús Burgos Pinto convocó a una improvisada conferencia de prensa para asegurar que pese al anuncio de García Luna, “no hay conocimiento sobre algún cambio de planes”. Y corroboró que “la clasificación y proyección del inmueble es para una prisión de mediana seguridad”.
Los lugareños de las localidades vecinas, que en un inicio estaban impávidos por la construcción de una prisión, pensaron inicialmente que la nueva instalación resolvería el problema del sobrecupo del Cecjude “La Grande”, pero ahora, tras la noticia y la incertidumbre, hay miedo: “Pues, si se hace de máxima seguridad y traen a esa gente malvada de todos lados, lo más seguro es que nos vayamos a vivir a otro lado”, dijo doña Rosario, propietaria de un pequeño abarrote a escasos metros del lugar.
Guasave.- “Uta madre, los sicarios”, dijo en voz baja aquel escuálido joven a su esposa cuando ambos aguardaban a la entrada del Hospital General de esta ciudad a que una de sus familiares sanara.
Hay quienes afirman que con estas muertes se estaría inaugurando una nueva forma de matar, ¿usted qué opina? —le preguntó Ríodoce al director del penal de Mazatlán, Joaquín Melquíades Cervantes Gutiérrez, el pasado 25 de enero.