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La larga fiesta de Solano Urías PDF Imprimir E-Mail
Alejandro Sicairos   
Martes 19 de agosto de 2008


Solano Urías. Alto a la fiesta.


La larga fiesta de Solano Urías
Esperar a que hablen las urnas

Es desmedido y hasta cierto punto infundado, el júbilo que ha despertado en algunos panistas la designación de Francisco Solano Urías como su dirigente estatal. Augurar el rescate del Partido Acción Nacional por una especie de superhombre; echar a vuelo las campanas, de cara a coyunturas políticas de primer orden que se avecinan y apostarle a la reunificación cuando las grietas se han abierto más, no es más que un estado de ánimo que acompaña siempre a los ganadores de cualquier contienda, que magnifican sus propias expectativas pero no procuran sustentarlas en la realidad. Esa euforia no permite ver que el PAN transita por una de sus etapas más grises en Sinaloa, que se encuentra mucho muy alejando de la sociedad y que internamente está más fracturado que una res atropellada por un tráiler.

Puede ser que el incipiente liderazgo de Solano desempolve voluntades y proyecciones que se mantuvieron arrinconadas e inactivas durante el tiempo en que esta organización política estuvo en manos de un grupo cuya intrascendencia y actitud de servirse para sí, con la cuchara grande, llevó al PAN a la debacle. Sin embargo, es un exceso que casi de manera unánime, excepto, claro, los desplazados del control del partido albiazul, predicen el renacimiento del panismo en la entidad, como si una providencial brisa renovadora hubiera arrasado con vicios que, con los nuevos o con los viejos al timón, han estado presentes durante décadas interponiéndose entre esa organización y los electores.

La hora que marca el reloj panista puede que sea la hora de Solano, pero está muy lejos de ser la de Sinaloa. No, por el momento en que las cicatrices del divisionismo sangran en abundancia y los ardores y dolores que dejó un cerrado proceso interno, advierten un revanchismo frontal y hasta cruel. La historia del PAN en Sinaloa ha sido un extravío que los ha llevado a caminar circularmente, partiendo y llegando siempre al mismo punto. El manejo tribal de esta organización empieza en los resentimientos que derivan de no estar todos en la punta de la pirámide y acaba menospreciando e ignorando a las bases que se alejan en el desencanto que luego se traduce en apatía.

Al menos durante la semana posterior al nombramiento de Solano como presidente del CDE del PAN, el segmento beneficiario por ese resultado del voto de los consejeros, ha sobredimensionado el alcance de esa decisión. Algo así como si el desmoronamiento de la pretensión por dejar al partido en las mismas manos que lo llevaron al desastre, a la desconfianza y al divisionismo, significara la apoteosis de un partido que en las urnas cosecha rechazo y reprimendas. Y mientras Acción Nacional pierde posiciones que antes tenía en el Congreso y en presidencias municipales, en tanto frustra sus intentos por marcar la alternancia en el Gobierno estatal, no hay motivos para la fiesta.

Al PAN le resulta urgente acabar la borrachera producto de la asunción solanista y plantarse en la amarga realidad que está a la vista de todos. De ninguna manera la nueva dirigencia da para echar a vuelo las campanas. Antes de eso hay bastantes cosas por hacer, muchísimo trabajo por asumir. Lo inaplazable es encontrar el método para reunificar a panistas que, acostumbrados a un uso patrimonialista del partido, hoy se sienten despojados de un bastión y ya andarán ideando la manera de restablecer aunque sea parcialmente ese coto de poder.

Otra prioridad tiene que ver con la generación de confianza hacia las bases que fueron relegadas y menospreciadas durante años, e igual hacia una sociedad que vio cómo el PAN perdía vínculo y sensibilidad respecto a sectores —que electoralmente son mayoritarios— cuyo nivel de abandono y marginación se torna desesperante. Además el nuevo liderazgo debe estructurar líneas de trabajo que lo reflejen como la oposición auténtica que se necesita en una entidad en que los contrapesos políticos no existen, o al menos no operan como tales.

Y una tarea de igual apremio es la de crear una plataforma y estrategia electoral que por ningún motivo soporta otro desenlace similar o peor al que resultó de la elección de 2007, cuando Acción Nacional cosechó el fruto de sus errores, omisiones y enfrentamientos intramuros.

La parranda de la victoria puede, debe esperar.

Re-verso

Ahora que tiene PAN

¿lo cambiará por un hueso?

¿O irá a ver que le dan

en Gobierno a cambio de eso?

Minorías que sulfuran

El problema es que Jesús Aguilar Padilla no gobierna ni para las minorías ni para las mayorías. La ausencia de autoridad es evidente y por más que le moleste que la Coparmex en Sinaloa le diga que ha fracasado en materia de seguridad pública, entonces tendrá que enojarse con toda la gente porque es unánime esa percepción. Se ve que el cargo le causa ronchas al gobernador. Actúa como si estuviera sentado en un hormiguero, no en la silla grande del poder.

¿Por qué se enoja gobernador? Enójese con sus asesores que le dejan decir cosas que nunca deben salir de la boca de un político de verdad. Son pocos los empresarios, según usted, que le piden paz. Insignificantes los que marchan hartos de vivir así, con el miedo como sombra; no le hacen mella los muertos de la violencia, casi el doble de los días que lleva en el cargo. ¿Qué es poco y qué es mucho? ¿Cuándo aprendió a contar? ¿Cuando no le alcanzaban los votos en 2004 para ganar la elección y el Trife se los tuvo que completar?

Vea a las minorías gobernador, porque Sinaloa es un mosaico de afanes dispersos que convergen en grandes obras, en grandes causas. Vea también a esos pocos que han puesto de cabeza a la entidad, al sentir que no hay ley ni gobierno que los detenga. Y lea la Constitución que lo obliga a gobernar para todos, en lo individual o en lo colectivo.

Territorio minado

Lo que le faltaba a Culiacán para parecer un verdadero campo de guerra son los baches que invaden todas las calles y que su excelencia, mister Viz, se niega a atender. Está bien, pero que el zar de la carne cuente un voto menos por cada hoyanco que deje abierto. O solo que haya entendido, en siete meses y medio, que su destino son los negocios, no la política. De ser así… ¡benditos baches!

Comentarios
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lector de riodoce (Unregistered) 2008-08-21 16:11:48

Bravo porque la página web ya está en servicio de nuevo, aunque entendemos que siguen haciendo ajustes. enhorabuena y que sigan cocechando éxitos.
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