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Al separarse el PRI del Panal se despiertan ánimos positivos en priistas: Aarón Irízar
Para Aarón Irízar López, aspirante del PRI a la senaduría por Sinaloa, el rompimiento de la coalición electoral entre su partido y el de Nueva Alianza fue el combustible que necesitaban los priistas para levantar la moral y renovar los ánimos de cara a la próxima contienda federal de julio.
Y es que en coalición con el Panal “antes de ir a la guerra ya habíamos perdido tres posiciones importantes”, señala el diputado federal, virtual candidato al Senado de la República, y agrega que “sin ánimo y sin entusiasmo no se puede ganar ninguna campaña política”.
En días pasados se anunció el rompimiento del acuerdo electoral en el que el PRI había entregado al Panal 24 diputaciones y 4 senadurías, entre ellas una en Chiapas para la hija de Elba Esther Gordillo, fundadora de Nueva alianza, y otra en Sinaloa para su yerno, Fernando González Sánchez.
Desde que se conoció la noticia, la cúpula del PRI en Sinaloa se inconformó. Y lo hizo público. “No se necesita ser un gran analista para entender que en la geografía política de Sinaloa la alianza no les gustó a los priistas como venía, porque las fórmulas pactadas afectaban electoralmente al priismo”, expresa Irízar López.
Finalmente el acuerdo se deshizo y González Sánchez, quien a punto estuvo de arrancar su campaña de proselitismo cobijado por la alianza PRI-Panal, anunció que de todas formas irá tras la senaduría por el partido del magisterio.
—Es un hecho que la ruptura de la coalición entre su partido y Nueva Alianza le favorece, porque sin importar quién gane o pierda, usted será senador, ¿cómo se siente con esta decisión?
—El propósito más importe para mí es que el PRI gane la Presidencia de la República, nunca será más importante una senaduría que la Presidencia, desde la cual se defina un nuevo rumbo al país; la separación entre el Panal y el PRI se dio por circunstancias ajenas a mi posición, yo ya tenía el ánimo, la actitud mental y la convicción de ir en segunda fórmula. Al ir ahora en primera fórmula me compromete más a buscar todos los espacios y opciones posibles para ganar las simpatías de los ciudadanos sinaloenses y de construir la victoria para Peña Nieto.
—En su opinión, ¿el PRI en el estado gana o pierde con esta medida? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas?
—Cuando en una lucha se suman esfuerzos de otros partidos, la potencialidad de ganar se incrementa, lo hemos vivido en el caso de Sinaloa recientemente, hacer un vaticinio a la ligera de si el PRI gana o pierde, el que lo haga lo hace con apresuramiento, pero lo que sí queda claro es que en este escenario de separación, el PRI se fortaleció anímicamente dadas las circunstancias y nuestra realidad política en donde no somos Gobierno del Estado ni somos mayoría en el Congreso, ni tampoco tenemos los municipios más importantes en el estado y obviamente esto generó un desánimo. La separación creó la posibilidad de más candidaturas para priistas, lo que aumentó el ánimo positivo.
—En su opinión como priista, electoralmente hablando, ¿qué significaba para el PRI una coalición con Nueva Alianza y qué tan importante pudo haber sido su contribución en Sinaloa?
—En el caso de Sinaloa, más allá de personas, quien hubiera llegado en la fórmula del Panal no le hubiera caído bien al PRI, porque nuestra realidad es diferente a la de otros estados; a nosotros no nos molestaba ir en alianza con el Panal, pero en el contexto nacional a Sinaloa se le había visto desde otra óptica política. Nosotros necesitábamos fuerza que nos uniera, el asunto no tenía que ver con que el candidato fuera Fernando González, con cualquier otro hubiera sido lo mismo. Se necesitaba combustión, que se encendieran y se levantaran los ánimos de los priistas para ir con la mayor competitividad electoral.
—¿Este desánimo de los priistas tenía que ver con la pasada experiencia electoral en Sinaloa, en donde el PRI pierde la gubernatura porque de alguna manera se tomaron decisiones sin tomar en cuenta a grupos internos? ¿Fue una lección aprendida?
—La derrota pasada fue multifactorial, la única realidad objetiva que la gente siente es que no somos Gobierno; que no tenemos ni Gobierno federal ni Gobierno estatal ni municipios, el PRI quiere ir por aquello que por circunstancias políticas diversas se ha perdido.
—¿Esta vez sí se escucharon las voces de inconformidad de grupos de priistas que anteriormente se sintieron relegados de la contienda electoral?
—Yo creo que la dirigencia nacional del partido valoró las variables de desánimo, particularmente en el caso de Sinaloa y tomó la decisión que despierta ánimos positivos en los priistas para afilar el machete e ir a pelear con más ánimos en esta contienda electoral.
—¿En esta separación del PRI y Nueva Alianza pesaron las opiniones de priistas sinaloenses, por el hecho de la imposición de Fernando González, como candidato al senado por Sinaloa?
—Ya había manifestaciones de los propios diputados federales del PRI en el sentido de que se reconsiderara la alianza, porque si nosotros somos la primera fuerza era lógico que teníamos que ir en primera fórmula, pero no que de ocho distritos ya estábamos dando dos y la senaduría, entonces, antes de ir a la guerra ya habíamos perdido tres posiciones importantes en el PRI. Y la gente sabe hacer sus cálculos; nunca hubo molestias con la alianza, la molestia era en cómo nos afectaba electoralmente la fórmula a los priistas de Sinaloa. Claro que se involucraron personajes de la vida local y nacional que hicieron sopesar una realidad para tomar la decisión.
—¿Entonces el Panal se estaba vendiendo muy caro?
—No es lo caro o barato que pudiera venderse, sino el esquema de repartición de distribución que no le gustó a la base priista, la hubieran construido de otra manera, darle uno o los dos distritos, pero no la senaduría, o a lo mejor el caso de Sinaloa no tocarlo…
—Su compañero de fórmula es Daniel Amador Gaxiola, quien representa una corriente magisterial, ¿fue una decisión política a fin de contrarrestar la fuerza que pudiera tener el Panal con el magisterio en Sinaloa?
—Daniel Amador es un reconocido activo del PRI con carrera política, tiene un organismo, Enlace Cívico Sinaloense (Encima) adherente al partido y creo que en la definición de los precandidatos del partido claro que sí contó que sea un líder magisterial.
—En días recientes mujeres priistas de Culiacán criticaron la decisión de que vayan dos hombres en la fórmula al Senado, de que no son tomadas en cuenta en los hechos y de que con estas actitudes se prende un “foco rojo” dentro del PRI, ¿cuál es su opinión al respecto?
—Pues tienen razón porque tienen que ser consideradas en las decisiones para ofrecerles posiciones electorales. Entiendo y acepto el reclamo. Las mujeres priistas en Sinaloa tienen toda la razón y se les debe apoyar y no podemos irnos en este proceso sin que estén consideradas como lo merecen debido a su enorme participación en la vida política del PRI.
—¿Cómo vislumbra el panorama electoral próximo con la participación de otro actor político como Nueva Alianza con sus propios candidatos?
—Te respondo como ciudadano, porque hasta este momento ni a precandidato llego. Creo que el nivel electoral en el país va ser altamente competitivo, aunque el PRI mantiene preferencias y va salir bien librado y en Sinaloa ese fenómeno se va a dar; en cuando a los porcentajes de ventaja también creo que se van a modificar pero la resultante es que el PRI va ganar la Presidencia de la República.
—¿Y el Congreso?
—Va a ser una mezcla resultante bastante interesante y creo que la ciudadanía ha sido muy sabia a la hora de otorgar el voto, pues hemos visto cómo le otorga el poder a un partido en la Presidencia o en las gubernaturas, pero se lo quita en el Congreso.
De ánimos, esperanzas y sueños
“Ella (Elba Esther Gordillo) es una mujer inteligente y obviamente que como lideresa de un partido puede construir acuerdos con otros partidos que a su juicio le convengan, pero yo sí creo que el país tiene que entrar en una nueva etapa de la política, porque los ánimos de los mexicanos están por los suelos, los sueños y las esperanzas están caducas y los desalientos los traemos a flor de piel, mucho de esto porque no hemos sabido cumplir las expectativas de los mexicanos, pero si todavía le apostamos a hacer una política de desprestigio, no nada más vamos en contra de la cultura democrática sino que fragilizan la relación de sana convivencia. Yo creo que quienes resulten candidatos deben hacer una campaña en un clima de civilidad. Nos están viendo y calificando afuera del país y eso no le ayuda a México; creo que van a valorar esto, por tratarse de quienes representan la educación”.
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