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Diana Rodríguez Hernández, secretaria desde hace casi nueve años de las oficinas de Comunicación Social de la Zona Sur del Gobierno del Estado, acusó a Sofía García, su jefa inmediata en Mazatlán, de haberla corrido arbitrariamente, sin tomar en consideración sus nueve meses de embarazo.
“Me corrió arbitrariamente, en las puertas de la oficina me quiso quitar las llaves, me jaloneó, me aventó la reja de la puerta en la cara y me cerró y me dijo que ni me parara por ahí, porque me iba a sacar a patadas y que iba a poner seguridad, y lo más feo es que no respetó mi estado de embarazo”, denunció la afectada.
Los hechos ocurrieron el jueves 19 de enero, añadió, pero fue la culminación de un año de acoso laboral hacia mí, pues ella maquinó intrigas que le creyeron, poniéndome en mal con la licenciada Elisa Garmendia y todos los de Comunicación Social del Gobierno del Estado, hasta que me corrió.
-¿Qué tipo de intrigas maquinaba Sofía para ponerla en mal con Elisa Garmendia?- le preguntó Ríodoce.
- Sofía me “quemó” con la licenciada Elisa Garmendia, diciéndole que yo trataba mal a los reporteros del Sol, de El Debate, de Noroeste, que cuando hablaban por teléfono y preguntaban por ella, que yo les decía que Sofía no estaba que era una güevona, porque que se iba a descansar a su casa. ¿Cómo cree que yo voy a andar diciendo esas cosas por teléfono?, pero de ahí se agarró ella, para correrme.
-¿Qué razones argumentaron para correrla?
-Todo ocurrió porque ella (Sofía) nos cambiaba los horarios sin más ni más. A ella no le importaba que yo tuviera obligaciones y responsabilidades en mi casa. Yo trabajo mis siete horas diarias, y ella de buenas a primeras cambiaba los horarios de un día para otro, porque ella lo decidía, porque ella lo quería así. Hace dos semanas, un viernes dijo: Ingrid le hablas a Diana y le dices que a partir del lunes se va a venir de la una de la tarde a ocho de la noche. Cuando el horario de Gobierno es de ocho a tres, de nueve a cuatro y de diez a cinco de la tarde. Y ella nos movía y nosotros por estar bien, por llevar la fiesta en paz, nos movíamos a la manera que ella quisiera. Entonces ya de una a ocho, se nos gustó hizo mucho, y ya nosotros le dijimos que por qué de un momento a otro nos cambiaba los horarios, y se molestó.
-¿Ella maquinó el cambio de horarios, para maquillar que a usted la estaba corriendo por pérdida de confianza?
-Ella ha hecho lo que ha querido, ella hace y deshace aquí en Comunicación Social de la Zona Sur, porque allá en Culiacán, tiene a todos con la cabeza bien “lavada”. La licenciada Elisa Garmendia, dice que no me tienen confianza a mí. ¿Cómo va a tenerme confianza? Si en la vida me ha visto trabajar, si en la vida ha estado en la oficina, no me conoce. Pero muy bien que le creyó las mentiras a Sofía.
-¿Falló la buena comunicación con su jefa?
-Sí hubo problemas desde un principio. Nunca hubo comunicación entre nosotras siempre se hacía lo que ella decía, estuviera bien, estuviera mal o uno estuviera incoforme. Ella se pasó todo, por no sé por dónde.
-¿Usted considera que Sofía cometió una infamia con usted?
-Así es, es una verdadera infamia. Quiero que ella sepa que me voy porque yo quiero, no porque ella lo diga. Yo no quiero estar ahí, por las arbitrariedades que cometió conmigo. Aclárele que yo no quiero regresar a esa oficina porque ella (Sofía) es una gente mala, arbitraria y miserable. |