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Si de por sí el Futbol Mexicano no es una “blanca palomita” por sus dirigentes, hace algunos días, el portero Omar Gato Ortiz le puso una “raya más al tigre”.
Y es que Ortiz, exportero de Rayados del Monterrey, fue detenido como presunto miembro de una banda de secuestradores perteneciente al cártel del Golfo, ha causado revuelo a nivel mundial.
Pero lo más triste es que Ortiz confesó que participó en al menos dos secuestros realizados en el 2011, cobrando una cantidad de más de 100 mil pesos por cada uno, siendo su función el señalar a las víctimas y dar datos para sus plagios.
Sinceramente es algo triste ver que deportistas, que en su momento destacaron, se involucren en la delincuencia organizada, y ahora la pregunta es: ¿cuántos más habrá?
Aunque, el Gato Ortiz no es el único futbolista o deportista que ha caído en asuntos ilegales.
Por ejemplo, hay algunos casos recientes. En el mes de diciembre la Policía italiana realizó 17 nuevas detenciones en el marco del caso de partidos trucados en el futbol, entre las cuales figura la del excapitán del Atalanta, Cristiano Doni. Las personas fueron aprehendidas por delinquir con finalidad de fraude deportivo y pertenecer a una organización criminal.
Y también la del wide receiver Sam Hurd, de los Osos de Chicago, fue acusado de intentar establecer una red de narcotráfico en la Liga Estadounidense de Futbol (NFL). Hurd fue arrestado cuando le expresó a un policía encubierto que deseaba comprar varios kilogramos de cocaína y otros 400 de marihuana con la intención de distribuirlos en la zona.
Y José Rijo, exlanzador del beisbol de las Grandes Ligas, fue vinculado con el empresario Matías Avelino Castro, acusado de narcotráfico, lavado de activos y de ser el autor intelectual de la muerte del periodista José Silvestre.
En fin, hay muchos casos, pero el del Gato Ortiz nos pone en alerta.
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